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miércoles, 9 de marzo de 2011

El Cocinillas. Madrid.


Muy agradable sorpresa la que nos llevamos el sábado pasado en Madrid a la hora de cenar. Unos amigos nos llevaron a un restaurante que se llama El Cocinillas.
Se encuentra en una perpendicular a Fuencarral, en la zona de Malasaña, que se llama San Joaquín (nº3).
El local es más bien pequeño y decorado de forma agradable donde predomina el color blanco y un sulelo a modo de escaques. El servicio es simpático y atento.
La comida está muy bien y es variada en cuanto a la procedencia de los platos.
Os paso el enlace de un blog que está muy chulo y que hace un resumen perfecto de lo que en este restaurante se ofrece: http://www.mileurismogourmet.com/2010/06/el-cocinillas-quien-dijo-crisis.html



La carta de vinos es cortita y nada sorprendente. Ya hay espumosos (cava y champagne). Nosotros pedimos dos botellas de Monte Castrillo Finca Torremilanos 2009. D.O. Ribera del Duero. 7 meses en barrica nueva. Muy agradable.
Acabamos hablando con el dueño (que dejó su profesión de arquitecto-interiorista, cosa que no me extraña tal y como está la cosa en el sector) y nos dijo que la cosa le iba muy bien. ¿El secreto? Buena comida, buen servicio (amable, rápido, buena cristalería, mantel y servilletas de tela), buenos precios y buena situación. Entiendo que detrás hay también una buena gestión.
Fácil, ¿verdad? ¿Cuántos restaurantes conocéis que fallan en alguna de esas cinco cosas y no se explican por qué tienen el local vacío?

Medio Maratón de Torrevieja y El Capricho de Raquel (Urbanova, Alicante).

El pasado domingo 27 de febrero nos fuimos a correr, como viene siendo habitual por estas fechas, el medio maratón de Torrevieja. Acudimos a la cita entre gemelos tocados, tobillos renqueantes y constipados importantes.
Trotando y charlando nos plantamos en la meta con la desagradable sorpresa de que el circuito estaba mal medido. Al final recorrimos casi un kilómetro más de la cuenta (22 en lugar de 21) entre la indignación de todos los corredores.
Este kilómetro de más hizo que nos creciéramos, más aún si cabe, a la hora de sentarnos a comer en el restaurante El Capricho de Raquel.
Empezamos con la cañita de rigor (en algún caso Heineken en botella de aluminio), tomates  trinchados estupendos (increíblemente en estos días, con sabor a tomate) anchoas del cantábrico y salazones de la zona (hueva, bonito, mojama...). Luego nos hicimos un pulpito a la plancha con queso rallado y tomate para acabar con unas enormes tablas de quesos antes de recibir los platos principales. Magnífico todo.
Entre los platos fuertes había ternasco de Aragón, bacalao con tomate y bacalao con cebolla (creo recordar). Riquísimos una vez más.
Después, postres varios y gin tonic de ginebra Ish con piel de naranja y semillas de amapola pefectamente preparados por Sergio.


Los vinos fueron (para seis personas, dos de ellas embarazadas) un Paco y Lola 2009 D.O. Rías Baixas, un Jiménez Landi 2005 D.O. Méntrida, un San Román 2007 D.O. Toro y un Blanca Cusine 2007 D.O. Cava (cortesía de la casa). ¡Pedazo de vinos!
La verdad es que cada vez que como en El Capricho de Raquel salgo encantado de la vida. Raquel cocina de maravilla, el producto es excelente, el trato hace que me sienta como en casa y el servicio del vino es alucinante (bodega con una variedad tremenda, precios incomparables, copas Riedel...)
En resumen, un homenaje de los que viene bien darse de vez en cuando. Si antes has corrido un medio maratón parece que da menos remordimiento.
He de reconocer que creo que nos pasamos un pelín.
Al final a 55 € por barba (con la comida de tres niños incluida).
¿Qué queréis que os diga? Yo los pagué encantado.
Y espero poder volver a pagarlos dentro de poco.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Asador Mediterráneo La Vaquería. Muchavista. Campello. Alicante.

Ayer pudimos disfrutar de una magnífica reunión de trabajo-hostelería-gastronomía en La Vaquería.
El sitio es acogedor y el servicio es muy atento y simpático. Buena bodega, muy variada y copas Spiegelau. Precio de los vinos, normales para estas tierras.  
El nombre puede incitar a pensar que es un sitio donde sólo se hacen carnes a la brasa pero nada más lejos de la realidad. 

Lo cierto es que a la parrilla entran tanto carnes como pescados y verduras. Ayer salí de allí con la sensación de haber comido uno de los mejores chuletones de ternera de mi vida. Perfecta la calidad de la carne y perfecto el punto conseguido por Sebas. Y acompañado con verduras a la parrilla y unas patatas estupendas.
De entrantes tomamos chistorra, alcachofas, calçots y calamaress. Riquísimos, todo hecho en la parrilla.


Y de postre, espectacular torrija.
De precio no os puedo hablar porque íbamos a menú de amiguete. 
A mí me encantó.
Muy recomendable para los amantes de la parrilla.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La taberna des Chatignons. Alicante.


Estupenda cena de machos (siete nos presentamos a la cita) la que pasamos ayer en la Taberna des Chatignons (Calle Castaños, 44. Tfno: 966 145 802 )debido a que El Corsario estaba cerrado.
Habíamos quedado a las diez y media pero no pudimos sentarnos a cenar hasta pasadas las once y media. Demasiado tiempo de pie tomando cerveza y vino.
El local es más bien pequeño y ruidoso pero es agradable. Lo fundamental, que es la comida, está muy bien. Las ensaladas estaban estupendas; los calamares a la romana, magníficos; las carnes, en el punto que habíamos pedido; los huevos con jamón y patatas chips caseras, francamente buenos.
No hay muchos vinos para elegir pero hay los suficientes para salir de allí bien bebido.
Nos decantamos por un Sein. Es un vino de la D.O. Alicante 100% monastrell y que en tienda está por menos de 10 Euros. Gustó mucho. Así como cinco botellas.
Me parece que me van a ver bastante a menudo por este lugar.
Además, genial de precio. Totalmente comido y bebido (quizá un poco más de lo necesario) por 30 Euros.
Muy recomendable.

martes, 21 de septiembre de 2010

Puerta del Carmen. Granada.


Después de la obligada visita a la Alhambra bajamos al centro de Granada para comer. Había oído hablar de un restaurante en la Plaza del Carmen que se llama Puerta del Carmen.
Dudamos entre volver a El Deseo o visitar este otro lugar que en el anterior viaje a Granada ya me quedé con ganas de visitar.
Al final tomamos asiento en el Puerta del Carmen. El local está magníficamente montado. Tiene una barra donde tapear y varias mesas para comer en plan más duro. También hay terracita. Se llena con facilidad.
La comida se fundamenta en productos ibéricos, derivados del pato, quesos, carnes de la zona y también pescados variados.
Pedimos una ensalada de endibias con salmón y roquefort bastante buena, unas habitas fritas con foie y jamón ibérico que estaban deliciosas, dos merluzas a la plancha (muy frescas) y un entrecot de ternera que nos pareció que estaba un poco tieso.
De postre, un sorbete de limón (porque no quedaba espuma de arroz con leche), un morito de chocolate y un cilindro de chocolate con espuma de limón (porque no quedaba la pirámide de chocolate rellena de mousse de naranja).
El sorbete no lo probé. El cilindro de chocolate con espuma de limón no estaba para tirar cohetes y el morito (una magdalena con chocolate fundido por dentro, según el camarero) se quedó en magdalena porque estaba pasada de horno y apenas apareció el chocolate fundido.
Para beber un Venta Mazarrón 2006 D.O. Tierras del vino de Zamora porque tampoco quedaba Juan Gil D.O. Jumilla.
El servicio fue lentísimo y la comida me dejó bastante desilusionado. Además, la cuenta subió a casi 45 euros por barba.
La carta de vino es muy amplia y variada pero también peca de cara. No es de extrañar que los vinos medios multipliquen su precio por dos (e incluso un poco más) pero es absurdo poner una botella de Pingus 2007 D.O. Ribera del Duero a 1200 Euros. Si alguien siente el deseo irrefrenable de pedir ese vino, que no sea tonto y que se vaya a El Capricho de Raquel y se lo podrá beber (exactamente el mismo vino de la misma añada) por 675 Euros. Y con el dinero que le sobra, se puede pagar el transporte, el alojamiento y la comida de un par de días.
No creo que me vuelvan a ver por este restaurante.
Aquí se abre el debate de si probar algo nuevo o repetir en un sitio con garantías. Ya me contaréis.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El Deseo. Granada.


Aunque Granada incita a ir de bar en bar tomando tapas, tampoco es mal plan sentarse a comer tranquilamente en un restaurante.
Después de instalarnos en los apartamentos, nos fuimos a la cercana Plaza de la Romanilla donde se encuentra el restaurante El Deseo.
El restaurante está decorado de una forma bastante moderna y se divide en cuatro partes: la cocina (totalmente a la vista), la terraza en la misma plaza, la barra de entrada con unas pocas mesas y el comedor interior con zona de fumadores y no fumadores (bastante mal separada si se deja abierta la puerta que separa estos dos ambientes).
La comida que se puede degustar en este restaurante se basa en el encuentro de las cocinas italiana y granadina. Lo cierto es que en la carta se encuentran platos típicos italianos como la tagliata, el saltimboca, las pizzas o el carpaccio pero con un toque granadino en algunos de ellos.

La carta de vinos tiene una cantidad respetable de referencias tanto españolas como italianas. Además, cada vino viene descrito con un adjetivo que, con más o menos fortuna, define el carácter del mismo. Curiosa carta de vinos. Los precios no son caros. Por menos de 20 Euros se pueden degustar varios vinos muy buenos.
Para comer pedimos el "Deliro de tomate" (magnífico), la "templada de pulpo y patata" (estupenda), los "Huevos rotos con trufa y jamón ibérico" (muy ricos), el Cartuchito andaluz (simpático cartucho de papel con calamar muy tierno y verduritas fritas en tempura), el "Saltimboca de cordero" (muy sabroso y tierno con mucho gusto a romero) y una "Pizza a lo pobre" (riquísima con patata y salchicha). Las raciones son generosas.
Para beber, Beryna 2007 D.O. Alicante para hacer patria en copas Schott.

Luego pedimos tres postres muy buenos y abundantes donde destacó por su originalidad la morcilla de chocolate que regamos con un Pedro Ximénez cortesía de la casa.
Con las infusiones, cervezas de rigor y demás no llegó a 33 euros por cabeza. Espectacular.
Al día siguiente, por la noche, volvimos a cenar en la barra pero esta vez sin los niños que se quedaron en el apartamento con los abuelos.
Pedimos tres vinos (hay unos diez vinos por copas) que fueron acompañados por tres tapas (cartuchito de patatas con mahonesa, ensalada de pasta y platito de parmesano con mortadela y reducción de vinagre de Módena) y luego nos lanzamos con tres vinos más para acompañar uno de los mejores carpaccios de ternera que he probado y un espectacular tartar de atún con vino tinto. Maravilloso. Todo por 25 euros por cabeza. Un lujazo.
Si os pasáis por El Deseo, fijaros en las camareras (son mayoría) y en los camareros. Todos muy agraciados físicamente. ¿Casualidad?
Muy recomendable.


martes, 31 de agosto de 2010

Miyama y Mayte Martín. Madrid.


Maravillosa noche la que vivimos el pasado día 20 de agosto en Madrid. Después de la suspensión del concierto que Paco de Lucía tenía que dar en Alicante el día 21 de agosto, encontramos una perfecta alternativa en los Jardines de Sabatini del Palacio Real de Madrid con Mayte Martín y su disco "Al cantar a Manuel" de poemas del malagueño Manuel Alcántara. Una delicia.
Teníamos poco más de una hora para cenar algo y decidimos ser infieles a nuestro querido restaurante japonés Naomi. La infidelidad se consumó en otro japonés al que hacía tiempo que no íbamos a cenar y que por cercanía al escenario del concierto nos venía mucho mejor.
El japonés en en cuestión se hace llamar Miyama. Muy céntrico, junto a Gran Vía (hay otro en la Castellana).
Entramos a las ocho y media en punto y nos dijeron que todas las mesas estaban reservadas esa noche pero que podíamos pasar al sushi bar (que era precisamente lo que nosotros queríamos).
Este restaurante tiene bien poco que ver con el ya citado Naomi (del que somos fervientes seguidores). La decoración es mucho más moderna y acorde con la imagen (no sé si equivocada) de lo que creemos que debe ser un restaurante japonés.
No es muy grande (unas diez o doce mesas) y una barra donde además de comer puedes ver como los cocineros preparan todos los platos. Un auténtico espectáculo ver cómo manejan los cuchillos.
Para lo ocasión pedimos un tartar de salmón, cuatro piezas por cabeza de niguiri de salmón, dos de ventresca de atún (toro, en japonés), dos de langostino, y dos de lubina. Para beber, una Asahi y una Kirin para cada uno.
Tanto el tartar como los niguiris, extraordinarios. Fantásticos.
Al final, el tartar, las 20 piezas de niguiri y las cuatro cervezas por unos 75 Euros.
No es barato pero si te gusta este tipo de comida, merece la pena el homenaje.
Muy recomendable la visita para los amantes de la comida japonesa tanto en su versión clásica como en su versión moderna y fusionada con la cocina española. Echadle un vistazo a la carta y encontraréis platos muy curiosos.


lunes, 9 de agosto de 2010

Nueva visita a El Capricho de Raquel.



El viernes pasado volvimos a El Capricho de Raquel con la intención de darnos un homenaje.
Para ello pedimos un tomate trinchado con anchoas Lolín, un pulpo a la gallega, un foie con mermelada y de platos individuales, dos ternascos asados al estilo de Aragón, un solomillo de ternera y una lubina a la espalda.
El tomate y las anchoas, muy ricos. El pulpo, en su punto y extraordinario de sabor. El foie, finísimo.
En cuanto a los platos, los ternascos estaban perfectamente asados. La carne se desprendía del hueso con facilidad y estaba muy jugosa. El solomillo de ternera, en su punto justo, era mantequilla pura y la lubina estaba fresquísima y sabrosa.
Todo esto lo regamos con las cervecitas de rigor, una botella de Casa Balaguer 2006 D.O. Alicante (15 Euros) y un Casa Castillo Monastrell 2007 D.O. Jumilla (13 Euros).
De postre compartimos un brownie con chocolate caliente, una tarta de dos chocolates y un arroz con leche. Los postres los degustamos, por sugerencia de Sergio, con un vino dulce maravilloso que no había probado nunca: Pago de Cirsus moscatel 2006 vendimia tardía D.O Navarra (20 Euros, en tienda 18,50).
Si tenéis la ocasión de probarlo comprobaréis como tiene un gran parecido con el Tokaji húngaro, sobre todo en ese punto ácido del final que recuerda a la piel de la naranja. Final larguísimo. Buenísimo.
Para la traca final, un vodka con tónica de Stolichnaya Elit y un gin-tonic de G'Vine Floraison.
Todo este homenaje con estos maravillosos vinos por 46 Euros por cabeza. Irresistible.

La Terrazza Italiana. Arenales del Sol. Elche.


Han abierto, supongo que sólo para la época estival, en los Arenales del Sol un restaurante italiano que visitamosmos la semana pasada.
Se encuentra frente al antiguo hotel y está regentado por italianos. En este restaurante se pueden probar multitud de pastas, risottos, pizzas, carnes y pescados.
Nosotros nos decantamos por un carppaccio de salmón, un risotto de setas y una pizza para cada uno.
En el carpaccio de salmón hubo división de opiniones. Mientras a las mujeres les gustó mucho, a los hombres nos pareció excesivo el limón con el que el pescado estaba marinado.
También compartimos un risotto de setas que nos pareció buenísimo a todos. Finalmente, pedimos una pizza cada uno que también acabamos compartiendo.
Las pizzas no son grandes pero son finas y están francament buenas.
Para beber, nos llevamos la sorpresa de que los vinos que tienen son todos italianos. Pedimos un Chianti (Colli Senesi, 21 Euros) que no acabó de matarnos y un vino de Sicilia (Piccini, 16 Euros) que nos gustó bastante más.
De postre, un tiramisú auténtico muy bueno.
Al final salimos por unos 30 Euros por persona (incluyendo pizza para los niños). Muy recomendable.

miércoles, 28 de julio de 2010

El Capricho de Raquel. Urbanova. Alicante.

El viernes por la noche, camino de Arenales, Gloria vio el cartel de "El Capricho de Raquel" y eso nos hizo recordar que teníamos pendiente una visita a este restaurante.
Se encuentra en Urbanova, muy cerquita de Alicante.
El local no da exactamente al paseo. Se accede desde él pero está mirando hacia atrás. De todas formas, está a 20 segundos de la playa.
La decoración es moderna, tiene mucha luz y es muy agradable. Tiene mesas en el exterior, bajo un toldo, y también en el interior. Nosotros elegimos sentarnos dentro por el tema del aire acondicionado.
En El Capricho de Raquel se elabora una cocina de mercado típica de la zona: calamar de potera, sardina, boquerón, sepia, quisquilla, gamba roja, lubina... También hay carnes (y muy recomendables).
Pedimos un tomate trinchado con anchoas Lolín (buenísimos los tomates y espectaculares las anchoas), una sepia a la plancha (fresquísima), lubina a la espalda y entrecot de ternera.
La lubina en su punto. Magnífica.
El entrecot, como a mí me gusta: muy poco hecho. Hacía tiempo que no me servían la carne al punto que la suelo pedir. Sabrosísimo y muy tierno.


El servicio, tanto de la comida como de la bebida, impecable. Muy agradable.
Para beber decidimos (siguiendo con nuestra cruzada a favor de los vinos blancos) pedir un cava y nos dejamos aconsejar por Sergio (el sumiller que conduce perfectamente una bodega de infarto). Al final elegimos un Privat Opus Evolutium D.O. Cava. Excelente elección. Buenísimo. Probablemente, el mejor cava que hayamos probado hasta la fecha. Equilibrado, persistente. Maravilloso. Botella preciosa.


La bodega que tiene Sergio en su restaurante es impresionante. Es una pequeña habitación de cristal donde tiene todas las botellas a una temperatura perfecta. Sólo tienes que levantarte, entrar a la bodega, elegir el vino (todas las botellas llevan marcadas el precio) y sentarse a degustar. Y si lo prefieres, déjate llevar. Le comentas tus preferencias al sumiller, el presupuesto y a gozar .
En "El Capricho de Raquel", los amantes del vino van a disfrutar muchísimo ya que los precios son los más ajustados que haya visto jamás en un restaurante.
Para que os hagáis un idea, aquí os dejo los precios de algunos vinos para que los comparéis con lo que os cuestan en vuestra tienda habitual: Beryna, 12 euros (entre 8 y 11 en tienda); Casa Balaguer, 15 euros (entre 11 y 14); Clío, 30 Euros (entre 29 y 37); Privat Opus Evolutium, 25 euros (entre 21 y 23). Increíble. Y con copas Spiegelau.
De postre pedimos una cuajada casera y un brownie con chocolate caliente. Los regamos con un Oporto cortesía de la casa. Maldición! Me parece que voy a empezar a pegarle al Oporto.
Como fin de fiesta, un vodka con tónica (vod-tonic, si se me permite el palabro) preparado magistralmente con vodka Ciroc, una mezcla de tónicas (Fentiman's y Schweppes) y frutas escarchadas. ¡Madre mía, qué cosa más rica!


Todo por unos 50 Euros por barba.
Muy recomendable. Loquito estoy por volver.



viernes, 23 de julio de 2010

Hotel Alcadima. Lanjarón. Granada.


De vuelta a Alicante hicimos una parada, más o menos a medio camino. Nos habían hablado muy bien de un hotel que se llama Alcadima. Es un hotel rural de 3 estrellas que se encuentra en el casco urbano del pueblo y que al mismo tiempo tiene un restaurante tanto para huéspedes como para la gente que no está alojada en el hotel. Tiene aparcamiento cubierto (10 Euros día) y spa.
Nosotros nos metimos en una habitación familiar. Es una especie de apartamento con dos habitaciones, un mini salón donde está la tele, una nevera pequeñita, un calentador de agua para hacer algún café o infusión y un pequeño baño con su plato de ducha con mampara. También tiene una pequeña terraza que da a la piscina con una mesa, dos sillas y un tendedero.
La habitación no es para tirar cohetes. Los muebles (provenzales) y la decoración están un poco desfasados pero está limpio y se puede estar en ella sin ningún tipo de problema. Lo que realmente es una pasada de este lugar es el jardín que bordea la piscina. Está lleno de árboles y plantas y por donde andes, siempre oirás el ruido de alguna fuentecilla, alberca o acequia.
Tiene un montón de deliciosos rincones con sillas y mesas donde sentarse a leer o tomarse una copa mientras oyes el ruidillo del agua.
El restaurante, en verano, tiene mesas en el jardín bajo una pérgola de madera. La comida es muy buena y a unos precios muy razonables. Las raciones son abundantes y están bien elaboradas.
En los dos días que estuvimos pedimos: croquetas caseras (muy sabrosas), escalope de pollo para los niños, rollitos de lechuga con queso, anchoas y vinagreta de miel de Lanjarón (muy buen plato), berenjena con queso de cabra al horno (buenísimo también), jarrete de cordero confitado con tomillo (se deshacia con el tenedor) y boletus salteados con foie. De postres, crema de almendras, flan y tiramisú casero muy rico.
En cuanto a vinos, tienen unas 30 referencias de vinos de la zona y de las principales denominaciones de origen españolas. Los sirven en buenas copas y a su temperatura adecuada.
Muy recomendable.

La Jábega. Zahara de los Atunes.


La Jábega es un arte de pesca y de ahí pilla el nombre este restaurante. Se encuentra en la Calle Tomillo (a las espaldas del Hotel Gran Sol) aunque también tiene acceso desde la playa.
Es un sitio que ya conocíamos de años pasados y que nos gusta porque además de los típicos platos que se pueden tomar en casi todos los bares de Zahara, siempre tienen algún plato novedoso que desentona un poco con lo que suele ser habitual.
Esta vez pedimos calamares fritos (buenísimos y abundantísimos), tortillitas de camarones, leguados fritos para los niños (fresquísimos), berenjenas con atún y salmorejo y, para acabar, atún confitado sobre piriñaca de Cádiz y ajoblanco (plato no caliente, muy bueno).
Para beber, otra vez Enate 234 Chardonnay D.O. Somontano(por 13 ó 14 Euros, buenísimo).
De postre, preguntar por los caseros. Recomiendo el flan de leche condensada.
Todo este festival con las cervecitas de rigor, no llegó a los 90 Euros. Y de paso, cambias un poco de platos.
Muy recomendable.

Antonio. Zahara de los Atunes.

Antonio es el restaurante mejor puesto de toda la localidad y lo notaréis tanto en el servicio como en el precio.
El restaurante se encuentra en el hotel del mismo nombre (justo nada más acabar el pueblo dirección a Atlanterra, junto al cuartel de la Guardia Civil). Hay dos hoteles Antonio: el de 4 estrellas y el de 2. El restaurante se encuentra en los bajos del de 2 estrellas.
Cuando entras, te das cuenta que el local está muy bien puesto y puedes ver la típica vitrina de fotos del dueño con los famosos que allí han ido a comer.
Para comer pedimos un salmorejo (que era más bien un gazpacho espeso y cargadito en exceso de vinagre), un entrecot con patatas para los niños (buenísimo), un tartar de atún (muy rico aunque yo le habría dado algo más de sabor), una ventresca de atún (alucinante) y un trozo de rodaballo salvaje (no menos alucinante). Los pescados eran fresquísimos aunque nos pareció que ambos estaban algo pasados de punto. Para beber, Gran Viña Sol D.O. Penedés ya que no les quedaba Pirineos D.O. Somontano.
De postre, coulant de chocolate con helado de vainilla (bastante rico), sorberte de limón y helado Häagen Dazs. Como vino de postre una copita de San Emilio PX D.O. Jerez.
La comida y el sitio están muy bien pero la comida se disparó a los 135 Euros. Me parece un sitio caro. En Zahara se puede comer igual de bien o mejor por mucho menos dinero si no te importa beber en copas que no sean Schott y que las servilletas sean de papel. Si pagas ese dinero es para que el salmorejo sepa a salmorejo, y los puntos de los pescados sean perfectos.
Otra cosa a destacar es que el restaurante es, al mismo tiempo, comedor del hotel y se da la paradoja de que en la mesa de al lado se te puede sentar la gente a comer en bikini (literalmente) o en bañador recien salidos de la piscina.
Me parece que habría que cuidar más estos detalles.
Difícilmente volveremos.

Alsocaire. Zahara de los Atunes.


Para ser estrictos, este restaurante está en Atlanterra, a unos dos kilómetros de Zahara de los Atunes. Justo cuando llegas a los bloques de apartamentos, junto a una Pizzería que se llama Mamma Mía.
Es uno de los restaurantes que teníamos debajo de casa y donde bajamos a ver la semifinal con Alemania y la final con Holanda.
En este sitio hemos comido unas tres veces y he de decir que con gran fortuna ya que todo lo que hemos comido estaba excelente: las tortillitas de camarones (yo creo que son de las congeladas pero están muy buenas), la fritura variada, el cazón en adobo, la presa ibérica, el morrillo de atún (aquí es donde cuesta 15,50), el salmorejo y la brocheta de cerdo ibérico (muy buena de sabor aunque no muy jugosa). La guarnición suelen ser unas patatas al horno impresionantes.
Es un sitio donde se come todo lo que se puede comer en casi todos los bares de Zahara y a precios algo más baratos.

La Almadrabeta. Zahara de los Atunes.


La Almadrabeta es el nombre que recibe el restaurante de los Hoteles Almadraba y Almadrabeta. No tiene pérdida.
Dispone de una terraza interior muy agradable pero ese día elegimos un salón interior con aire acondicionado ya que hacía bastante calor.
No acabo de entender a esa gente que prefiere comer en una terraza pasando calor, sólo por el hecho de ser verano, pudiendo estar en el interior con aire acondicionado. Allá cada uno.
El restaurante es de lo más fino del lugar. Con sus servilletas de tela y todo eso. Pedimos un gazpacho, unas tortillitas de camarones con algas y huevas, lomo de atún para los niños y una ventresca de atún para los adultos.
Excelente todo.
Nos llamaron la atención las tortillas de camarones con algas y huevas. El tema de la tortilla de camarón es todo un mundo. Si alguien no las ha probado nunca, que no se piense que son tortillas francesas con camarones diminutos.
Son unas tortillas (o tortillitas o tortitas) que se elaboran, a grandes rasgos, con camarones, harina de garbanzo, harina de trigo, cebolla y perejil picado, sal y agua. Se hace un masa con todo esto y luego se fríe en abundante aceite de oliva.
Dando una vuelta por los bares de la provincia de Cádiz (y de alguna que otra provincia no tan lejana) , te das cuenta que las tortillitas de camarones se parecen demasiado entre ellas. Vamos, que son congeladas.
Sí es cierto que en algunos lugares, tienen un aspecto diferente y debe de ser porque son caseras. Con esto no quiero decir que éstas siempre sean mejores que las congeladas ya que recuerdo ciertas tortillitas caseras (como presumía el camarero) que no estaban mejor, precisamente, que las congeladas.
Si tuviera que elegir las mejores tortillitas de camarones del mundo, sin duda diría que las de Casa Balbino en Sanlúcar de Barrameda. Son simplemente espectaculares. Hay que hacer cola, ya que la demanda es grande, y puedo garantizar que te las hacen al momento.
Volviendo a las tortillas de camarones del La Almadrabeta, estoy convencido al 100% de que son caseras ya que no he visto esa mezcla con algas y huevas en ningún otro sitio del mundo. Están buenísimas.
De postre tomamos sandía y brownie de chocolate y bebimos una botella de Enate 234 Chardonnay D.O. Somontano buenísimo.
De precio, alrededor de 75 Euros.
Muy recomendable.

miércoles, 30 de junio de 2010

Nueva visita al Murri. Sant Vicent del Raspeig.

Espectacular retorno al Murri el que vivimos el sábado pasado para celebrar mi cumpleaños.
Empezamos por unas brevas con foie, ajoblanco y jamón ibérico impresionantes. Seguimos con unas anchoas de bota con guacamole y tomate confitado maravillosas y concluimos los entrantes con un salteado de pulpo con morcilla de arroz artesana y pil pil de ñora que casi nos hace llorar de lo bueno que estaba.
De plato fuerte un entrecot de Angus Beef (de unos 400g) que se cortaba sólo con enseñarle el cuchillo acompañada de unas patatas en láminas y una salsa de maracuyá. Lástima que la carne vino al punto cuando la pedimos menos del punto.
Para regar tan suculentos manjares, Santa Rosa Reserva 2004 D.O. Alicante. Me encanta, sobre todo cuando lleva un rato abierto.
De postres, volcán de chocolate y helado de té de roca y mojito versión postre. El volcán es de los mejores que he probado. Por eso lleva en la carta desde que abrieron el restaurante.
El mojito es un postre mucho más suave y refrescante donde te encuentras el ron en gelatina.
Para acompañar el postre, un Olivares de Bodegas Castaño D.O. Yecla muy contundente.
Como fin de fiesta, un gin tonic de una ginebra que no había probado nunca y que nos pareció exquisita: Martin Miller.
Todo por menos de 70 euros por cabeza. Cambiando el Santa Rosa por un Beryna, precindiendo del gin tonic y compartiendo un postre se puede salir por menos de 50 Euros.
Gran noche en un gran restaurante. El que no hay ido nunca el Murri, no sabe lo que se está perdiendo.

Resumen de Hogueras


Acabaron ya las Hogueras y pocas novedades gastronómicas hemos vivido.
Empezamos el día 20 comiendo en el Koki. Es un bar de los de toda la vida que se encuentra en el Barrio (junto al claustro de la Concatedral de San Nicolás) y donde te sirven picoteo típico: bravas, pulpo, calamares, verduras a la plancha, montaditos.... Está todo bastante bueno y el precio es más que razonable.
Al día siguiente montamos comida en el Corsario donde tomamos unas ensaladas, la Sagrada ensaladilla rusa y arroz de pollo y conejo. Estupendos los arroces.
Un día más tarde, el 22, fui a comer a la aventura con unos antiguos compañeros de trabajo a un bar de la calle Castaños que se llama Casa Gilda. Bastante lamentable. Casi nada de lo que sacaron estaba bueno y el servicio no se carecterizó por la rapidez. Y eso que no habría ni dos mesas más comiendo. Intentaré no volver.
El día 23 volvimos al Corsario donde esta vez pasamos del arroz y nos metimos en el picoteo típico de cuando vamos a comer allí. Es decir, pichas marinas, ensaladilla, calamar plancha, entrecot con ajos tiernos... Magnífico todo y en una calle muy tranquila y con sombrita.
El día 24 acabamos, como viene siendo tradición, en la barraca del Mosca y Mónica donde degustamos un marisco exquisito y una fideua de muy alto nivel. Y en cantidad.
Volveremos el año que viene (si nos invitan, claro).

martes, 15 de junio de 2010

Nueva visita a El Llaüt. Campello.


Hará unos diez días que volvimos a El Llaüt. Se confirma que el lugar está muy bien para picar. La oferta es amplia y la calidad incuestionable.
Las entradas muy buenas y el arroz con un punto perfecto. A éste, le eché en falta un poco de fondo aunque la nota final sobrepasa el aprobado con creces.
La carta de vinos se queda bastante corta. En este caso nos fuimos a por un blanco y sólo hay para elegir entre un vino de Alicante, un vino de Rueda y un albariño. Las copas que nos pusieron para el blanco fueron distintas y peores que las que nos pusieron para el tinto.
Servicio muy simpatico y atento.
Si os ofrecen un licor al final, no dudéis en pedir el de higos. Es casero y potentísimo.
Muy recomendable. Volveremos.

martes, 1 de junio de 2010

Lágrimas Negras. Valencia.

Dando una vuelta por los alrededores del hotel vimos el restaurante Lágrimas Negras que nos llamó la atención por su carta tanto de comida como de vinos.
Entramos pronto y no había casi nadie. Acabó lleno y con más gente que se tuvo que quedar en la calle.
El local está decorado en plan modernillo y el aire acondicionado iba a toda pastilla. Qué frío!
Pedimos anchoas de bota con salmorejo, pastelitos de pasta brick con morcilla, ensalada de queso de cabra y mermelada de tomate y solomillo con salsa de foie. Todo delicioso.
Para beber un Icono Cabernet Sauvignon 2007 D.O. Valencia servido estupendamente. Bodega destacable. En algunos vinos te indican la puntuacion en la Guía Peñín.
A 30 Euros por cabeza.
Muy recomendable.

viernes, 7 de mayo de 2010

Viaje a Nueva York II



A la mañana siguiente nos levantamos prontito y a las siete y media ya estábamos desayunando.
El desayuno era muy bueno e incluso había tortilla de patatas casera mejor que muchas de las que he probado en hoteles de España.
Salimos del hotel y allí nos abordó un tipo muy simpático que se llamaba Salami. Iba vestido con una cazadora amarilla muy llamativa. Trabajaba para una de las compañías que organizan tours por la ciudad.
Al final le compramos billete para un tour en autobús por el downtown, un tour por el uptown, un crucero alrededor de Manhattan en el Circle Line, la entrada al Empire State sin hacer colas, la entrada al Museo de la Ciudad y un par de cosas más por 75$ por cabeza.
Una vez comprada la ristra de billetes (que medía, sin exagerar, así como un metro y medio) tiramos 5ª avenida hacia el Norte. Nuestro hotel estaba en la 32 y llegamos hasta la 59, justo donde empieza Central Park y donde se encuentra la tienda de Apple de la 5ª Avenida.
De subida vimos el Empire State desde fuera, el Rockefeller Center, la biblioteca pública de la ciudad de Nueva York, la Catedral de San Patricio (curioso contraste entre tanto rascacielos) y una infinidad de tiendas de súper marcas y rascacielos espectaculares.

Cuando llegamos a la 59 entramos a la tienda de Apple (está abierta 24 horas al día todos los días del año) para probar el ansiado iPad y comprobar que hacerse con uno de ellos era cosa de vida o muerte aunque decidimos dejarlo para otro momento por no cargar con él durante todo el día. La tienda es alucinante.


Justo al lado se encuentra la espectacular tienda de juguetes F.A.O. Schwarz (donde el piano de la película Big de Tom Hanks) a la que no entramos porque abría a las diez y aún faltaban 10 minutos. Y en Nueva York, si sólo vas cuatro días, no puedes perder ni un minuto.
De bajada por la otra acera de la 5ª avenida paramos en una tienda que se llama Abercrombie & Fitch. Imprescindible la visita. Es una tienda de ropa de una tres o cuatro plantas en la que en la puerta te reciben los empleados (chicos y chicas veinteañeros, todos modelos) sin camiseta marcando tableta de chocolate.
Una vez dentro, la tienda está súper oscura (sólo hay luz apuntando a las estanterías donde está la ropa) y con la música a toda leche. Los dependientes están bailando todo el rato y se dejan la vida por ser ultra simpáticos. La verdad es que te entran ganas de pedir un gin-tonic.
Luego pasamos por la tienda de la NBA y por la de Gant para hacer alguna compra.
Con todo esto nos fuimos a pillar el autobús que daba la vuelta por el downtown de Manhattan.
Bajamos por la 5ª avenida, pasamos por el edificio Flatiron y luego giramos hacia Greenwich Village.
Callejeamos un rato por este tranquilísimo y coqueto barrio y luego fuimos al SOHO hasta llegar a la zona del World Trade Center donde dejamos el autobús para reunirnos con el resto del grupo en la zona de Battery Park. Exactamente en un restaurante que se llama PJ Clark's en la World Financial Center Plaza. Allí comimos una hamburguesas muy buenas y unas ensaladas y después de una breve sobremesa nos fuimos dando un muy agradable paseo hasta coger el ferry que va hacia Staten Island para ver de cerca la Estatua de la Libertad. Este ferry es gratis (creo que es lo único gratis en este país) . No te deja ni en la Isla de la Libertad ni en la de Ellis (para ello hay otros barcos que sí se pagan) pero la estatua se ve perfectamente desde este ferry.
Nada más llegar a Staten Island, cogimos el ferry que salía inmediatamente de vuelta hacia Manhattan. Cada trayecto, unos 25 minutos, mas o menos.
Una vez atracó el barco en Manhattan, subimos caminando por la zona de Wall Street, paramos en los grandes almacenes Century 21 a comprar alguna cosilla y después pateamos hasta el hotel atravesando el SOHO. Tremendo pateo.
En el hotel, duchita, cervecita y a coger un taxi (en el que volvimos a pasar auténtico pánico) para llegar a la cena-concierto del Blue Note. Esa noche actuaba Madeleine Peyroux.
Este garito es, posiblemente, el club de jazz más famoso del mundo. Estaba a reventar. Nos sentaron a muy pocos metros de la banda y bastante apretujados.
El servicio, lamentable. La comida estaba bastante bien. El vino, caro y ardiendo. Nos tuvieron que traer una cubitera para enfriarlo.
El concierto me gustó pero es una putada cenar mientras están cantando porque no se puede hablar. A ver cómo se come que 8 españoles, comiendo y bebiendo, permanezcan en silencio. Muy duro. Conviene cenar antes o dejar la cena para después.
El precio del concierto, 45$ más consumición mínima de 5$. Impuestos y propinas aparte.
Ya hablaré de la tocada de pelotas que supone el rollo de la maldita propina.
Una vez acabó el concierto, Gloria y yo nos fuimos andando al hotel. Otra pateadita estupenda que nos sirvió para ver el ambientillo que se respiraba a esas horas.