El pasado domingo 27 de febrero nos fuimos a correr, como viene siendo habitual por estas fechas, el medio maratón de Torrevieja. Acudimos a la cita entre gemelos tocados, tobillos renqueantes y constipados importantes.
Trotando y charlando nos plantamos en la meta con la desagradable sorpresa de que el circuito estaba mal medido. Al final recorrimos casi un kilómetro más de la cuenta (22 en lugar de 21) entre la indignación de todos los corredores.
Este kilómetro de más hizo que nos creciéramos, más aún si cabe, a la hora de sentarnos a comer en el restaurante El Capricho de Raquel.
Empezamos con la cañita de rigor (en algún caso Heineken en botella de aluminio), tomates trinchados estupendos (increíblemente en estos días, con sabor a tomate) anchoas del cantábrico y salazones de la zona (hueva, bonito, mojama...). Luego nos hicimos un pulpito a la plancha con queso rallado y tomate para acabar con unas enormes tablas de quesos antes de recibir los platos principales. Magnífico todo.
Entre los platos fuertes había ternasco de Aragón, bacalao con tomate y bacalao con cebolla (creo recordar). Riquísimos una vez más.
Después, postres varios y gin tonic de ginebra Ish con piel de naranja y semillas de amapola pefectamente preparados por Sergio.
Los vinos fueron (para seis personas, dos de ellas embarazadas) un Paco y Lola 2009 D.O. Rías Baixas, un Jiménez Landi 2005 D.O. Méntrida, un San Román 2007 D.O. Toro y un Blanca Cusine 2007 D.O. Cava (cortesía de la casa). ¡Pedazo de vinos!
La verdad es que cada vez que como en El Capricho de Raquel salgo encantado de la vida. Raquel cocina de maravilla, el producto es excelente, el trato hace que me sienta como en casa y el servicio del vino es alucinante (bodega con una variedad tremenda, precios incomparables, copas Riedel...)
En resumen, un homenaje de los que viene bien darse de vez en cuando. Si antes has corrido un medio maratón parece que da menos remordimiento.
He de reconocer que creo que nos pasamos un pelín.
Al final a 55 € por barba (con la comida de tres niños incluida).
¿Qué queréis que os diga? Yo los pagué encantado.
Y espero poder volver a pagarlos dentro de poco.
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miércoles, 9 de marzo de 2011
miércoles, 28 de julio de 2010
El Capricho de Raquel. Urbanova. Alicante.
El viernes por la noche, camino de Arenales, Gloria vio el cartel de "El Capricho de Raquel" y eso nos hizo recordar que teníamos pendiente una visita a este restaurante.
Se encuentra en Urbanova, muy cerquita de Alicante.
El local no da exactamente al paseo. Se accede desde él pero está mirando hacia atrás. De todas formas, está a 20 segundos de la playa.
La decoración es moderna, tiene mucha luz y es muy agradable. Tiene mesas en el exterior, bajo un toldo, y también en el interior. Nosotros elegimos sentarnos dentro por el tema del aire acondicionado.
En El Capricho de Raquel se elabora una cocina de mercado típica de la zona: calamar de potera, sardina, boquerón, sepia, quisquilla, gamba roja, lubina... También hay carnes (y muy recomendables).
Pedimos un tomate trinchado con anchoas Lolín (buenísimos los tomates y espectaculares las anchoas), una sepia a la plancha (fresquísima), lubina a la espalda y entrecot de ternera.
La lubina en su punto. Magnífica.
El entrecot, como a mí me gusta: muy poco hecho. Hacía tiempo que no me servían la carne al punto que la suelo pedir. Sabrosísimo y muy tierno.
El servicio, tanto de la comida como de la bebida, impecable. Muy agradable.
Para beber decidimos (siguiendo con nuestra cruzada a favor de los vinos blancos) pedir un cava y nos dejamos aconsejar por Sergio (el sumiller que conduce perfectamente una bodega de infarto). Al final elegimos un Privat Opus Evolutium D.O. Cava. Excelente elección. Buenísimo. Probablemente, el mejor cava que hayamos probado hasta la fecha. Equilibrado, persistente. Maravilloso. Botella preciosa.
La bodega que tiene Sergio en su restaurante es impresionante. Es una pequeña habitación de cristal donde tiene todas las botellas a una temperatura perfecta. Sólo tienes que levantarte, entrar a la bodega, elegir el vino (todas las botellas llevan marcadas el precio) y sentarse a degustar. Y si lo prefieres, déjate llevar. Le comentas tus preferencias al sumiller, el presupuesto y a gozar .
En "El Capricho de Raquel", los amantes del vino van a disfrutar muchísimo ya que los precios son los más ajustados que haya visto jamás en un restaurante.
Para que os hagáis un idea, aquí os dejo los precios de algunos vinos para que los comparéis con lo que os cuestan en vuestra tienda habitual: Beryna, 12 euros (entre 8 y 11 en tienda); Casa Balaguer, 15 euros (entre 11 y 14); Clío, 30 Euros (entre 29 y 37); Privat Opus Evolutium, 25 euros (entre 21 y 23). Increíble. Y con copas Spiegelau.
De postre pedimos una cuajada casera y un brownie con chocolate caliente. Los regamos con un Oporto cortesía de la casa. Maldición! Me parece que voy a empezar a pegarle al Oporto.
Como fin de fiesta, un vodka con tónica (vod-tonic, si se me permite el palabro) preparado magistralmente con vodka Ciroc, una mezcla de tónicas (Fentiman's y Schweppes) y frutas escarchadas. ¡Madre mía, qué cosa más rica!
Todo por unos 50 Euros por barba.
Muy recomendable. Loquito estoy por volver.
viernes, 23 de julio de 2010
El vino blanco en verano.
Con los calores del verano, parece indiscutible que el vino tinto apetece menos y la cerveza se convierte en la reina indiscutible.
Os propongo que abráis vuestras mentes y os lancéis como locos a beber vino blanco. Está claro que hay platos que piden a gritos un vino tinto. En ese caso, seguid con vuestro vino tinto. Me refiero a esos platos que pedís con vino tinto sólo por el hecho de que (pensáis que) no os gusta el vino blanco. Estoy hablando de pescados y arroces, fundamentalmente.
Yo he sido de los que el vino blanco no lo pedía ni muerto. De los que decía que el mejor blanco es un tinto.
Pero a base de probar, he descubierto que el vino blanco es una excelente opción para acompañar las comidas veraniegas y no tan veraniegas.
En verano, el vino blanco tiene numerosas ventajas con respecto a la cerveza y al vino tinto especialmente.
Respecto a la cerveza, hincha menos. Respecto al vino tinto, refresca más, suele ser más barato, normalmente acompaña mejor los platos típicos del verano y casi siempre te lo sirven a temperatura adecuada. Pienso que sólo esta última razón es definitiva.
Un vino blanco siempre te lo sirven directo de la nevera y con su cubito con agua y hielo (y si no, lo pides). A nadie en su sano juicio se le ocurriría aparecer con una botella de vino blanco del tiempo a menos que quiera ser agredido con la misma.
Lo de la botella de tinto del tiempo, seguro que os ha ocurrido más de una vez. Además, cuando la suelen traer, ya es tarde para enfriarlo en cubitera ya que van a pasar, en el mejor de los casos, unos quince minutos hasta que pille la temperatura adecuada.
Entonces tienes dos opciones: aguantar con el plato delante de tu cara hasta que el vino esté a su temperatura óptima (con lo cual comerás el plato helado) o tomarte las dos primeras copas ardiendo (con la pérdida de placer, por no decir sufrimiento, que eso conlleva) hasta que la tercera copa ya esté a punto. Justo cuando ya no te queda comida en el plato.
Entre los vinos blancos también quiero incluir, por supuesto, a los cavas. Que los hay, y muy buenos. E incluso algunos rosados.
Aquí os enumero algunos de los blancos que hemos probado este verano y que son muy, muy recomendables: Damana verdejo D.O. Rueda, Paso a paso verdejo D.O. La Mancha, Enate 234 Chardonnay D.O. Somontano, Viña Sol D.O. Penedés, Gran Viña Sol D.O. Penedés, Valtea D.O. Rias Baixas, Gramona Imperial D.O. Cava, Brut Barroco Freixenet D.O. Cava, Avanthia Godello, D.O. Valdeorras, Finca La Colina Verdejo Cien x Cien D.O. Rueda y alguno más que se me escapa. Mis favoritos son (por este orden) el Avanthia, el Finca La Colina y el Gramona Imperial. Sólo el Avanthia y el Gramona llegan a 15 Euros. El resto, ninguno llega a 10.
domingo, 28 de marzo de 2010
Cena maridaje de quesos y vinos
Ayer montamos en casa una cena para reproducir la cata de quesos y vinos a la que acudió Gloria el miércoles pasado.
Como somos tantos en el el grupo, queríamos dividir la invitación en dos o tres tandas de amigos para no llenar demasiado la casa. Al ser un sábado por la noche, el primer grupo de invitados fue el de gente sin niños. Como Javi y Aris fallaron, Ruth y Jose ocuparon sus puestos.
La cena consistió en unas entradas de jamón de bellota, lomo de orza, pastel de morcilla y patés variados.
Los quesos los dejamos para más tarde porque algunos eran realmente duros y podían hacer que los entrantes no supieran a nada.
Fuimos subiendo de potencia tanto en quesos como en vino. Empezamos con un Camembert acompañado de un Bach Brut Nature D.O. Cava. Seguimos con un Gruyere y un rosado Julián Chivite 2009 D.O. Navarra. Luego pasamos a un Idiazábal ahumado con un Shaya 2008 Blanco D.O. Rueda. Continuamos con un manchego que regamos con un vino marroquí llamado Première du president. El parmesano reggiano lo tomamos con un Solanes 2002 D.O.C Priorat.
Luego llegó el turno de los vinos dulces. Empezamos con un Stilton inglés y un queso Mahonés que los maridamos con dos Tokaji húngaros. Y como colofón a este festival tomamos una Torta del Casar con un Pedro Ximénez D.O. Jerez.
De postre, por supuesto, tarta de queso que cada uno tomó con mermelada de frambuesa, de calabaza o con dulce de leche.
Me parece que a la gente le gustó la experiencia. A mí, al menos, me encantó.
Se me olvidaba decir que el pan de la cena (uno integral de centeno con pasas y nueces y otro de centeno y trigo con semillas de girasol, calabaza y amapola) fue elaborado en casa en nuestra flamante panificadora y tostado magistralmente por Pichí.
También agradecer la inestimable colaboración de Alfonso, comiéndose el último trozo de queso de cada plato para que pudiéramos sacar el siguiente plato.
A ver si ponemos fecha para la siguiente.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Decepcionante Alioli
Este fin de semana hemos hecho casi todas las comidas en casa. Sólo la cena del sábado la hicimos fuera de ella. Concretamente, en un bar que se llama "Alioli".
A este bar le tenía muchas ganas ya que las dos veces que habíamos intentado probarlo nos encontramos con la puerta cerrada. El horario de apertura es de lo más peculiar. De martes a sábado por la noche (excepto el viernes) y el viernes sólo a mediodía. La situación es perfecta en pleno casco antiguo junto a la Concatedral de San Nicolás.
El modelo de bar me gusta. Es más, me encanta. Es un local pequeñito, con la barra nada más entrar a la derecha y otra barra a la izquierda con unos taburetes para sentarse. También hay unas cuantas barricas que hacen el papel de mesa.
En el Alioli se puede tomar vino por copas, unas 10 ó 12 referencias entre blancos, rosados y tintos y donde también se puede comprar vino para llevar a casa por botellas. Los vinos por copas salen por entre 2,50€ y 3€ más o menos. Si decides tomarte la botella en el mismo Alioli, tendrás que pagar un suplemento de 7 € en concepto de descorche.
Para comer, hay unas 15 ó 20 tapas diferentes de productos que no llevan mucha elaboración. O bien son platos fríos o bien sólo necesitan de un pequeño golpe de calor para poder servirlos.
Nada más entrar echamos un vistazo a la pizarra donde se anunciaban los vinos por copas y ahí fue donde llegó la primera decepción. En los vinos tintos había que elegir entre Vall de Xaló D.O. Alicante, Damana 5 D.O. Ribera del Duero y un par de Riojas, uno joven y otro crianza. No sé si olvido alguno.
Cinco referencias de vinos por copas para un bar de vinos, me parecen pocas referencias. Pero esto no me pareció lo peor. El problema fue cuando nos llevamos a la boca las copas de Damana 5 y comprobamos que el vino estaba caliente. Lo mismo sucedió con la copa de Vall de Xaló que pedí a continuación.
Si en un bar especializado en vinos, te sirven el vino a temperatura ambiente..... No sé si a la hora de comprar una botella y tomártela allí te la servirán a una temperatuta adecuada. Espero que sí porque por neveras de vino no será. Si no me falló la vista, al menos, había dos. Parece ser que el que beba vino por copas tiene que tomarlo a temperatura ambiente (al menos el tinto).
En cuanto al vino por botellas, comentaré que no es un lugar para comprar vino y llevártelo a casa. En general no son baratos. Algunos, caros.
Como ejemplo podemos poner el "Garnacha de fuego" D.O. Calatayud. Es un vino que solemos comprar por unos 4 € y que aquí se ofrece a casi 7€. El "Mano a mano" D.O. La Mancha que solemos comprar por unos 6 € se encuentra en el Alioli por casi 10€.
Está claro que no es el sitio donde hacer frecuentemente las compras de vino para consumir en casa. Ahora bien, si tienes una urgencia....
Respecto al tema de comprar la botella y tomártela in situ, parece de cajón que lo más conveniente es irse a por los vinos más caros ya que lo que tienes que sumar al precio de la botella es 7€ sin importar el vino que se elija. No es ningún chollo pero es lo que hay. Con esta modalidad es donde te puedes tomar algunos vinos, fuera de casa, y a precios no abusivos. Un "Garnacha de fuego" te sale a casi 14€ (lo que no sienta nada bien cuando lo sueles comprar a 4€) mientras que un Ad Gaude D.O Alicante te sale por unos 32€ cuando lo sueles comprar por unos 25€ (muy interesante esta opción a mi parecer).
En cuanto al tema de la comida, me parece que tampoco tuvimos mucha suerte. Pedimos un pastel de morcilla, dos "aliolitos" (tostadas de pan con crema de queso y tomate seco confitado) y un revuelto de setas y boletus.
El pastel de morcilla estaba correcto. Lo mejor de los "aliolitos", el tomate seco confitado. El revuelto sí que me pareció penoso. Había bastante más setas de cardo que de boletus y además acabamos ingiriendo bastante tierra.
En resumen, yo que pensaba que habíamos encontrado un bar donde los amantes del vino podíamos ir a disfrutar del mismo y me temo que lo que hemos encontrado es una idea que se ha quedado a medias.
Supongo que le daremos una segunda oportunidad, esta vez pidiendo botella entera.
Lo mejor del fin de semana, en casa. Para la cena del viernes, una botella de Agustí Torelló 2005 Gran Reserva Brut Nature D.O Cava que sirvió para dar cuenta de unas estupendas anchoas de L´Escala. Hay que ver cómo me gusta el cava acompañando a pescados, quesos, jamón, arroces....
Y para la comida del sábado una botella de manzanilla La Gitana D.O Jerez que nos bebimos en el aperitivo y una botella de Can Blau 2005 D.O. Montsant que hizo de acompañanate de una espectacular presa de cerdo ibérico acompañada de unas patatas al horno. Para el postre, una botella de Casa de la Ermita 2007 Dulce Monastrell D.O. Jumilla.
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