Mostrando entradas con la etiqueta Hotel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hotel. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de septiembre de 2010

Apartamentos Las Nieves. Granada.


Desde hace ya algún tiempo, cuando salimos a visitar alguna ciudad, sobre todo para largas estancias, optamos por alojarnos en apartamentos en vez de en hoteles ya que realizar todas las comidas en bares o restaurantes puede llegar a ser bastante cargante (en kilos, también).
Además, suelen ser más cómodos a la hora de viajar con niños. Pueden estar durmiendo a horas razonables mientras en el salón te marcas un homenaje a precios de andar por casa.
Este fin de semana pasado nos fuimos a Granada y, aunque fue una visita de sólo dos días, nos alojamos en unos apartamentos.
Los apartamentos en cuestión se llaman Apartamentos turísticos Las Nieves. Se encuentran en una calle peatonal de la zona comercial del centro de Granada a menos de cinco minutos de la Catedral y de la Plaza Nueva. Vamos, que la situación es difícilmente mejorable.
A unos doscientos metros se encuentra un hotel de los mismos propietarios que también se llama Las Nieves.
En el edificio podemos encontrar ocho apartamentos para dos, tres o cuatro personas. Los apartamentos están muy bien. Son amplios, están limpios y equipados perfectamente (cocina completa, aire acondicionado, calefacción, cabinas de hidromasaje en algunas habitaciones...).
La decoración es moderna y en ellos no falta de nada.
Tienen aparcamiento subterráneo (15 euros/noche) al que se accede mediante un ascensor para vehículos.
Al hacer la reserva nos avisaron de que cuando estuviéramos a punto de llegar (se accede muy rápidamente desde la autovía) llamáramos al hotel para que se acercara alguien con el fin de poder acceder al ascensor. La entrada es un poco complicada pero con paciencia y sin ponerse nervioso se introduce el coche en el ascensor sin muchos problemas. Además, la persona que vino a ayudarnos a entrar al ascensor y a conducirnos a nuestro apartamento fue en todo momento encantadora.
Los precios están en la línea (e incluso más baratos) de un hotel de cuatro estrellas del centro de Granada.
Repetiremos cuando volvamos a Granada. Muy recomendables.

viernes, 23 de julio de 2010

Hotel Alcadima. Lanjarón. Granada.


De vuelta a Alicante hicimos una parada, más o menos a medio camino. Nos habían hablado muy bien de un hotel que se llama Alcadima. Es un hotel rural de 3 estrellas que se encuentra en el casco urbano del pueblo y que al mismo tiempo tiene un restaurante tanto para huéspedes como para la gente que no está alojada en el hotel. Tiene aparcamiento cubierto (10 Euros día) y spa.
Nosotros nos metimos en una habitación familiar. Es una especie de apartamento con dos habitaciones, un mini salón donde está la tele, una nevera pequeñita, un calentador de agua para hacer algún café o infusión y un pequeño baño con su plato de ducha con mampara. También tiene una pequeña terraza que da a la piscina con una mesa, dos sillas y un tendedero.
La habitación no es para tirar cohetes. Los muebles (provenzales) y la decoración están un poco desfasados pero está limpio y se puede estar en ella sin ningún tipo de problema. Lo que realmente es una pasada de este lugar es el jardín que bordea la piscina. Está lleno de árboles y plantas y por donde andes, siempre oirás el ruido de alguna fuentecilla, alberca o acequia.
Tiene un montón de deliciosos rincones con sillas y mesas donde sentarse a leer o tomarse una copa mientras oyes el ruidillo del agua.
El restaurante, en verano, tiene mesas en el jardín bajo una pérgola de madera. La comida es muy buena y a unos precios muy razonables. Las raciones son abundantes y están bien elaboradas.
En los dos días que estuvimos pedimos: croquetas caseras (muy sabrosas), escalope de pollo para los niños, rollitos de lechuga con queso, anchoas y vinagreta de miel de Lanjarón (muy buen plato), berenjena con queso de cabra al horno (buenísimo también), jarrete de cordero confitado con tomillo (se deshacia con el tenedor) y boletus salteados con foie. De postres, crema de almendras, flan y tiramisú casero muy rico.
En cuanto a vinos, tienen unas 30 referencias de vinos de la zona y de las principales denominaciones de origen españolas. Los sirven en buenas copas y a su temperatura adecuada.
Muy recomendable.

Antonio. Zahara de los Atunes.

Antonio es el restaurante mejor puesto de toda la localidad y lo notaréis tanto en el servicio como en el precio.
El restaurante se encuentra en el hotel del mismo nombre (justo nada más acabar el pueblo dirección a Atlanterra, junto al cuartel de la Guardia Civil). Hay dos hoteles Antonio: el de 4 estrellas y el de 2. El restaurante se encuentra en los bajos del de 2 estrellas.
Cuando entras, te das cuenta que el local está muy bien puesto y puedes ver la típica vitrina de fotos del dueño con los famosos que allí han ido a comer.
Para comer pedimos un salmorejo (que era más bien un gazpacho espeso y cargadito en exceso de vinagre), un entrecot con patatas para los niños (buenísimo), un tartar de atún (muy rico aunque yo le habría dado algo más de sabor), una ventresca de atún (alucinante) y un trozo de rodaballo salvaje (no menos alucinante). Los pescados eran fresquísimos aunque nos pareció que ambos estaban algo pasados de punto. Para beber, Gran Viña Sol D.O. Penedés ya que no les quedaba Pirineos D.O. Somontano.
De postre, coulant de chocolate con helado de vainilla (bastante rico), sorberte de limón y helado Häagen Dazs. Como vino de postre una copita de San Emilio PX D.O. Jerez.
La comida y el sitio están muy bien pero la comida se disparó a los 135 Euros. Me parece un sitio caro. En Zahara se puede comer igual de bien o mejor por mucho menos dinero si no te importa beber en copas que no sean Schott y que las servilletas sean de papel. Si pagas ese dinero es para que el salmorejo sepa a salmorejo, y los puntos de los pescados sean perfectos.
Otra cosa a destacar es que el restaurante es, al mismo tiempo, comedor del hotel y se da la paradoja de que en la mesa de al lado se te puede sentar la gente a comer en bikini (literalmente) o en bañador recien salidos de la piscina.
Me parece que habría que cuidar más estos detalles.
Difícilmente volveremos.

La Almadrabeta. Zahara de los Atunes.


La Almadrabeta es el nombre que recibe el restaurante de los Hoteles Almadraba y Almadrabeta. No tiene pérdida.
Dispone de una terraza interior muy agradable pero ese día elegimos un salón interior con aire acondicionado ya que hacía bastante calor.
No acabo de entender a esa gente que prefiere comer en una terraza pasando calor, sólo por el hecho de ser verano, pudiendo estar en el interior con aire acondicionado. Allá cada uno.
El restaurante es de lo más fino del lugar. Con sus servilletas de tela y todo eso. Pedimos un gazpacho, unas tortillitas de camarones con algas y huevas, lomo de atún para los niños y una ventresca de atún para los adultos.
Excelente todo.
Nos llamaron la atención las tortillas de camarones con algas y huevas. El tema de la tortilla de camarón es todo un mundo. Si alguien no las ha probado nunca, que no se piense que son tortillas francesas con camarones diminutos.
Son unas tortillas (o tortillitas o tortitas) que se elaboran, a grandes rasgos, con camarones, harina de garbanzo, harina de trigo, cebolla y perejil picado, sal y agua. Se hace un masa con todo esto y luego se fríe en abundante aceite de oliva.
Dando una vuelta por los bares de la provincia de Cádiz (y de alguna que otra provincia no tan lejana) , te das cuenta que las tortillitas de camarones se parecen demasiado entre ellas. Vamos, que son congeladas.
Sí es cierto que en algunos lugares, tienen un aspecto diferente y debe de ser porque son caseras. Con esto no quiero decir que éstas siempre sean mejores que las congeladas ya que recuerdo ciertas tortillitas caseras (como presumía el camarero) que no estaban mejor, precisamente, que las congeladas.
Si tuviera que elegir las mejores tortillitas de camarones del mundo, sin duda diría que las de Casa Balbino en Sanlúcar de Barrameda. Son simplemente espectaculares. Hay que hacer cola, ya que la demanda es grande, y puedo garantizar que te las hacen al momento.
Volviendo a las tortillas de camarones del La Almadrabeta, estoy convencido al 100% de que son caseras ya que no he visto esa mezcla con algas y huevas en ningún otro sitio del mundo. Están buenísimas.
De postre tomamos sandía y brownie de chocolate y bebimos una botella de Enate 234 Chardonnay D.O. Somontano buenísimo.
De precio, alrededor de 75 Euros.
Muy recomendable.

jueves, 22 de julio de 2010

Meliá Boutique Las Claras. Salamanca.

El Meliá Boutique Las Claras es un muy buen hotel de 4 estrellas situado a un paso de la zona monumental de Salamanca. Las habitaciones son amplias así como los baños.
La decoración, bastante clásica. Tiene aparcamiento en el sótano del mismo hotel.
La entrada fue bastante lenta porque sólo había una persona tras el mostrador y el cliente que había delante de nosotros no paraba de hacerle preguntas al recepcionista del hotel sobre sitios para ver, sitios para comer, etc
Cuando nos tocó el turno, el registro fue rápido y el trato del recepcionista muy correcto.
Muy recomendable ya que el hotel está muy bien y la situación es buenísima.

martes, 16 de marzo de 2010

NH Rincón de Pepe y Pura Cepa. Murcia.


Con motivo de la celebración del Medio Maratón de Murcia nos fuimos a pasar el fin de semana a esta ciudad aprovechando unos bonos de 2x1 de hoteles NH que conseguimos repostando en las BP.
Nos alojamos en el hotel NH Rincón de Pepe. Está en un lugar inmejorable a 1 minuto de la catedral y del Arco de San Juan. El hotel está bastante bien. Es un NH típico. Volvería y lo recomiendo.
Para cenar el viernes y comer el sábado (esta vez por invitación de Elena) fuimos a un restaurante que ya conocíamos de anteriores visitas y que se llama Pura Cepa. Está muy cerca del Hotel. Tiene una terraza con carpa en invierno y descubierta en verano.
Tienen bastantes tapas y muchos vinos por copas o botellas. La carta de vinos está organizada por variedades de uva y no por Denominaciones de Origen o regiones como estamos a costumbrados a ver. Los precios de los vinos x2 al precio de bodega.
La comida es típica murciana pero bastante modernizada. Comimos espuma de patata con ajo y huevas de mujol, carpaccio de atún ahumado con salmorejo, montadito de presa con pimiento del piquillo confitado, montadito de solomillo de cerdo con cebolla caramelizada, huevos rotos con jamón de chato murciano, blinis de fritá de calabacín, croquetas de gamba roja y botella de Juan Gil 2007 D.O. Jumilla además de las cañas del principio. De postre, una selección de 4 mini postres para cada uno. Y un gin-tonic de Seagram's. Homenaje.
Todo muy bueno.
No es un sitio barato. No es un sitio donde sales diciendo que te han clavado pero no es barato. La verdad es que Murcia ya no es la ciudad barata que era. Seguro que seguirá habiendo sitios baratos pero éste no es uno de ellos. A 42 por barba.
Al día siguiente, cuando invitó Elena por su cumpleaños repetimos alguna cosa y probamos el caldo con pelota, la morcilla con sepia, el entrecot de ternera, las albóndigas de Jabugo con setas y los huevos rotos con chorizo. Para beber seguimos fieles a Juan Gil. Esta vez, algo más barato pero rondando los 40 Euros.
Recomendable.

lunes, 15 de febrero de 2010

Pou de la neu. Xixona.

El sábado pasado hicimos una reserva en el Pou de la Neu para pasar un día en la montaña. Es un hotelito de siete habitaciones que se encuentra en lo más alto del puerto de la Carrasqueta. Cuando llegas arriba, hay un camino a la derecha que lo indica perfectamente. Siguiendo este camino de subida durante algo más de un kilómetro, aparece el hotel y el pozo de que le da nombre.
El hotel ocupa la casa de la gente que se hacía cargo del pozo donde se hacía acopio de nieve para conservar alimentos y fabricar helados.
El hotel también dispone de restaurante para cualquier persona. No hace falta estar alojado en el hotel para hacer uso del mismo.



Llegamos a eso de las once de la mañana, justamente en el momento que estaba empezando a nevar. Así siguió todo el día. La nevada fue espectacular y llegamos a una temperatura de cinco grados bajo cero. Los huéspedes que llegaron a última hora tuvieron que ser auxiliados por Antonio (el dueño del hotel) para ayudarles a poner las cadenas en el coche para poder llegar.
Las habitaciones son confortables (85 Euros la habitación doble). Sin lujos. Hay un equipo de música y una nevera en cada una de las habitaciones. No hay ni una sola televisión en todo el hotel. Los baños son grandes y tienen bañera.

Echamos en falta algo más de temperatura en el ambiente. Que nadie se piense que tienen la calefacción a todo meter y se puede ir en camisa. Una chaquetita o un jersey no vienen nada mal.
El restaurante ofrece una comida típica alicantina por los cuatro costados y muy bien elaborada.
Para comer tomamos el embutido típico (en sus variantes fría y caliente), un revuelto de ajetes y tomates secos, un plato de ciervo con salsa de tomillo y dos platos de olleta. De postre un helado de mantecado con aguamiel. Para beber, cervezas (heladas) y Les Alcusses 2006 D.O. Valencia.
Para cenar pedimos caldo con pelota para Ruy, pericana, espencat, queso curado con miel de romero, huevos con patatas y chorizo y un pan con chocolate y aceite de oliva de postre. Para beber, cerveza y Beryna 2007 D.O. Alicante.
En ambas comidas nos sobró un plato porque acabamos a punto de reventar (pero por supuesto, nos lo comimos todo). Se puede salir alrededor de 30 ó 35 Euros por cabeza comiendo muy muy bien. Los vinos no son baratos pero son buenos (como ejemplo: Beryna, Almoroig, Alcusses, Penya Cadiella Selección, todos a 19 Euros)
El desayuno incluye café con leche, zumo natural, bizcocho casero, pan tostado con mermeladas, tomate y aceite, nueces, galletas y miel. Todo muy rico.
El trato es muy agradable por parte de todo el mundo que allí trabaja.
El exterior es espectacular. Tranquilidad absoluta. No hay ni un ruido. Hay una vista muy bonita y está todo lleno de árboles. Tiene dos terrazas muy grandes con mesas y sillas que no pudimos disfrutar por la nevada que estaba cayendo. Hay muchísimas posibilidades para dar largos paseos por la montaña.
Y lo bueno de todo esto es que está a sólo 40 km de Alicante. Poco más de media hora. Un lujo.
Muy recomendable.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Puente de octubre en Málaga

Estreno este blog con el viajecito que hemos hecho la familia a Málaga con motivo del puente del 9 al 12 de octubre.
Málaga se encuentra a algo menos de 500 km de Alicante y se puede llegar a ella en unas cuatro horas sin correr demasiado y si los niños lo permiten. No fue el caso. Primero el niño y luego la niña hicieron que nos fuéramos casi a las 5 horas.
El hotel en el que nos alojamos fue el mismo en el que estuvimos hospedados el año pasado en nuestra vuelta a Alicante desde las playas de Cádiz. Se llama Petit Palace Málaga y pertenece a la cadena High Tech Hoteles www.hthoteles.com . Este hotel, como todos los de la cadena, es bastante moderno (la cadena comenzó a funcionar ya entrado el siglo XXI) aunque se encuentra en un edificio de principios de siglo XX.
Tiene una serie de características que a mí, personalmente, me han resultado bastante novedosas. En todas las habitaciones hay un ordenador portátil conectado a internet a disposición del cliente sin cargo adicional. También dispone de wi-fi gratis y de bicicletas plegables a disposición de los clientes para poder conocer la ciudad mediante este medio de transporte. Asimismo dispone de sillitas de paseo para los niños por si no quieres llevártela desde tu ciudad de origen. No se ha de pagar suplemento por ninguno de estos servicios. Sólo es necesario que haya disponibilidad en el momento.
La ubicación del mismo es casi perfecta. Se localiza en la C/ Nicasio Calle, 3 (a 10 metros de la C/ Larios, centro comercial y social de Málaga, a 1 minuto de la Catedral y con una oficina de turismo en la misma puerta). Sólo hay que ponerle un pero al emplazamiento del hotel y éste no es otro que, al situarse en una calle peatonal, no se puede acceder con vehículo propio hasta la puerta y hay que ir cargado con las maletas desde el sitio donde hayas dejado el coche. También recordar que no dispone de restaurante, aunque en la zona donde se ubica no se echa en falta pues está llenísima de todo tipo de bares y restaurantes.
Nosotros lo dejamos en un parking cercano (Plaza de la Marina) y desde ahí fuimos cargados con todos los trastos hasta el hotel.
En el hotel nos asignaron una habitación muy grande en la que predominan los colores blancos y naranjas. Además de la cama de matrimonio, la habitación disponía de literas para los niños. Como la niña es demasiado pequeña para dormir en cama y al niño no lo veíamos durmiendo en la litera de arriba, solicitamos una cuna que nos proporcionaron en cuestión de pocas horas para que la niña durmiera en ella, y si el niño tenía que caer al suelo, que lo hiciera desde la litera inferior. Afortunadamente, no hubo caídas.
El baño disponía de una bañera enorme de hidromasaje que dio muchísimo juego pues a los niños les encantó. Sobre todo al niño, que no había manera de sacarlo de ella.
Una vez instalados, me acerqué al parking de la plaza de la Marina a sacar el coche del garaje e intentar aparcarlo en la calle, en un sitio donde no hubiera que pagar. El parking en Málaga ronda los 25 € por día. Tres días de parking, bien merecen una buena cena.
Finalmente aparqué en la zona de la Malagueta (a un cuarto de hora andando desde el hotel) en un lugar donde no hay que pagar. Por esa zona deambulan unos señores con uniforme gris que hacen de aparcacoches y que te cobran un Euro. Pertenecen a una asociación de discapacitados de Málaga permitida por el Ayuntamiento y el pago, como bien indica el papelito que te dan, es totalmente voluntario. La gente, por lo que vi, suele pagar el Euro.
Una vez aparcado el coche, saqué mi flamante Brompton del coche y en menos de cinco minutillos me planté en el hotel. Hay que ver el juego que da esta bicicleta!!
Ya ubicados en Málaga, pasaré a comentar los lugares que hicieron que no muriéramos ni de sed ni de hambre.
He de decir que la oferta gastronómica de Málaga es apabullante. En la zona de nuestro hotel (zona Catedral-Larios) hay decenas de bares y restaurantes más o menos logrados.
La comida de los días 9 y 10 de octubre la realizamos en un bar que ya conocíamos de nuestra anterior visita a Málaga. El bar en cuestión se llama "Los Candiles". Se encuentra a menos de un minuto del hotel (C/ Moreno Monroy, esquina C/ Fresca). Es un bar muy pequeño con apenas seis mesas y una pequeña barra a mano izquierda según se entra por la puerta.
La primera vez que pasamos por la puerta, observamos que estaba lleno de gente que parecía ser de Málaga, gente mayor, gente de oficinas...Nos la jugamos y triunfamos.
Que nadie se espere alta cocina ni tortillas deconstruidas ni nada por el estilo. Es un bar de comida casera donde el dueño (el Sr. Enrique) hace la compra para ese día y cuando se acabe, se ha acabado.
Los dos días comimos una fritura malagueña (chanquetes, boquerones, pescadito, rosada, calamar, chipirones y salmonetes) que estaba maravillosamente cocinada. Ni rastro de aceite.
Los otros platos que pedimos fueron, croquetas de jamón caseras, un secreto ibérico espectacular y unas albóndigas con salsa de almendras para mojar pan. Todo acompañado con patatas fritas caseras. Desde aquí mi más sentido homenaje a los bares que siguen dando patatas fritas caseras en vez de congeladas.
Para beber, sólo tomamos cerveza de barril Cruzcampo (bastantes, pues apretaba el calor).
De postre había fruta y unos postres que, aunque no los hacen en el mismo bar, son fabricados por una casa pequeña de Málaga y están bastante logrados (he probado arroces con leche caseros infinitamente peores).
En la barra también vimos conchas finas (almejas grandes, típicas de Málaga, que se comen crudas), cigalas, langostinos y alguna cosilla más. Tenían buena pinta pero no probamos nada de esto.
La comida del día 11 la hicimos en un restaurante italiano que se llama "La Romántica" (C/ Cárcer, 3-5 (952 224 786), también en el centro histórico) para cambiar un poco el tipo de comida pues el pescadito empezaba a asomarnos por las orejas.
El lugar parece una trattoría italiana auténtica: poco espacio, manteles a cuadros, copas de esas que pesan un montón y muchísima gente hablando alto. La comida era muy buena. Las pizzas estaban deliciosas y la pasta también muy lograda. Barato. Totalmente recomendable.
Para cenar, tampoco nos complicamos mucho la vida y cenamos las tres noches en el mismo sitio. El lugar en cuestión se llama "d'gustar" y se encuentra en la Plaza de las Flores (de nuevo a un paso del hotel). Aprovechando que hizo muy buen tiempo, cenamos en la terracita.
Probamos la primera noche y nos gustó tanto que decidimos volver para probar más platos de la carta.
La primera cena estuvo compuesta de tapa de salmorejo con jamón de pato, tapa de habitas fritas con foie, ensalada con salmón y vinagreta de mostaza antigua y para terminar, lomo de orza sobre pisto. Hay que decir que las raciones son generosas y están muy bien elaboradas. Regamos estos platos con la cervecita inicial y seguimos con un vino de la D.O. Sierras de Málaga que nos gustó bastante aunque eché en falta un poquillo más de cuerpo. De postre, una muy generosa ración de tarta de queso espléndida.
La segunda noche, como el niño ya había cenado, pedimos la tapa de salmorejo, una tosta de anchoas 00 de Santoña sobre tomates cherry al horno y una ensalada de ventresca de atún con pimientos de Navarra. Esta vez cenamos con un Emina 2005 (D.O. Ribera del Duero) después de acertar los tres vinos de la carta que se habían agotado (otro de la D.O. Sierras de Málaga, Tagonius D.O Vinos de Madrid y otro que no recuerdo de la D.O. Toro). No nos importó ya que el Emina 2005 (100% Tinta del país) está francamente bueno. De postre, una ración de tarta de chocolate muy grande y buena, que precedió al Gin- Tonic de Bombay Shapphire.
La última noche, tapa de lomo guisada con verduritas, alcachofa estofada, ensalada de Camembert sobre espárragos trigueros, platazo de chorizo de bellota y ensalada de salmón. De postre, otra tarta de queso y para el fin de fiesta, otro Gin Tonic de Sapphire. Esta noche, el vino elegido fue un Ellize Syrah 2006,D.O La Mancha.
Cada uno de estos tres festivales salió por una cantidad de entre 70 y 80 Euros. No diré que es un lugar barato pero teniendo en cuenta que el niño ya cena algo, la elaboración de los platos es más que notable y el servicio muy bueno, tampoco se puede decir que el sitio en cuestión sea caro. Muy recomendable.
La carta de vinos maneja varias denominaciones de origen más o menos surtidas. Los precios se mueven alrededor del x2,5 en vinos baratos y del x2 en vinos más caros. Ninguna ganga.
Saludos.