
El viernes pasado fue el último viernes de mes. Eso significa que hubo cena de machos.
Esta vez, la cena volvió a celebrarse en su lugar habitual: El Corsario. Como no podía ser de otra manera, acudí al evento en mi Brompton.
Fue una cena muy animada y casi multitudinaria donde aparecieron personas que ya no recordábamos por estos lares.
A la cita acudimos Pichí, Jaime (que iba más apretado que el tornillo de un submarino), Goli, Anselmo, Jacobo, Mosca, David, Javi, Tonino y yo mismo. Hacía mucho tiempo que no nos juntábamos diez personas en la cena de machos.
Para cenar: ensaladilla, pizzas marinas, solomillo con ajos tiernos y patatas fritas, capellán con tomate.... Vamos, los clásicos. Para beber, cerveza a go-gó y un vinito para acompañar la carne.
Despúes, los pelotazos de rigor y a comenzar la noche en El Pirata de la Habana.
A las tres, Brompton y a casita.
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