viernes, 15 de octubre de 2010

Gin Mare.


Presentada como la primera ginebra premium mediterránea (elaborada en España) y con un gran trabajo publicitario en las redes sociales nos fuimos a comprar una botellita de Gin Mare.
Entre sus botánicos destacan la oliva arbequina, el tomillo, el romero y la albahaca. Todo muy mediterráneo.
La probamos en Gin Tonic con Fever Tree y apreciamos un perfume muy suave y agradable. Entra muy bien pero, para mí, se queda un poco a medio camino entre las ginebras secas y las aromáticas.
Quizás precisamente por eso, esta ginebra no me acaba de matar como yo quería que me matase. Pelín de decepción aunque es una muy buena ginebra. Pero eso va a gustos.
El precio, entre los 35 y 40 Euros la botella.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Balneario de Archena. Archena. Murcia

Fin de semana de relax el que pasamos en el Balneario de Archena. Había oído hablar mucho de él y por fin pude visitarlo en persona.
El Balneario de Archena es un complejo turístico montado alrededor de un manantial del que brota un agua a 52 grados de temperatura.. En este complejo podemos alojarnos en tres hoteles distintos (Termas, de cuatro estrellas superior, Levante, de cuatro estrellas y León, de tres estrellas).
Una vez alojado allí, el cliente puede someterse a un gran número de tratamientos relacionados con las aguas termales que de allí manan.
También es posible someterse a estos tratamientos sin estar alojados en el balneario.
Existe una zona más lúdica compuesta por piscinas con corriente, zonas para niños, jacuzzis, bares y tumbonas para el que quiera disfrutar del agua calentita pero sin sufrir en exceso. Es una zona que utiliza mucho la gente para pasar el día como el que se va a la playa.
A mí esto de los balnearios me gusta lo justo aunque he de reconocer que en éste lo pasé muy bien.
Los tratamientos a los que nos sometimos fueron: el Termoarchena (sucesión de sauna, chorros a diferentes temperaturas, piscina de agua caliente y masaje con hielo), la estufa térmica (lo que sería un baño turco), el chorro de agua a presión (el que haya estado en una banyà en las Hogueras de San Juan sabrá de qué le hablo y cómo duele), el masaje Archena (media hora de masaje con agua cayéndote desde arriba) y los lodos térmicos (pegotes de barro casi quemando en la espalda y articulaciones durante un cuarto de hora). Vamos, placentero lo justo.
Alguno no tuvo suficiente y contrató algún tratamiento más.
En cuanto al tema gastronómico, al tener contratada la pensión completa, comimos y cenamos en el comedor que se encuentra en el Hotel Termas.
El desayuno es bantante flojito (café malo, bollería industrial bastante deficiente).
Tanto la comida como la cena constan de un menú donde elegir entre cuatro primeros, cuatro segundos y cuatro postres.
En general la comida es buena pero sin pretensiones. Todo lo que yo comí estaba realmente bueno pero el precio que tiene el menú es escandaloso (24 Euros por comida). Puedes salir de allí habiendo comido una hervidito de judías y patata y un pollo al horno con un plátano de postre y pagar 24 Euros cuando no es lógico pagar ni la mitad.
Supongo que este precio se debe a que son sabedores de que el que quiera algo diferente tendrá que coger el coche y hacerse unos cuantos kilómetros hasta encontrar un lugar en el pueblo (donde quién sabe cómo comerá).
Respecto al alojamiento, nosotros estuvimos en el Hotel Levante. El hotel está bien sin más. El personal es muy amable pero en cuanto a decoración y equipamiento de las habitaciones, podríamos decir que son bastante espartanas. Cuatro estrellas justitas.
Eso sí, tienes tu albornoz para estar paseándote todo el día por el complejo. Es el atuendo oficial del lugar. todo el mundo va en albornoz.
En verano, intuyo que puede ser muy duro. Supongo que se estará más fresquito en las zonas termales que en el exterior.
Recomendable para liberarse del estrés.

martes, 21 de septiembre de 2010

Puerta del Carmen. Granada.


Después de la obligada visita a la Alhambra bajamos al centro de Granada para comer. Había oído hablar de un restaurante en la Plaza del Carmen que se llama Puerta del Carmen.
Dudamos entre volver a El Deseo o visitar este otro lugar que en el anterior viaje a Granada ya me quedé con ganas de visitar.
Al final tomamos asiento en el Puerta del Carmen. El local está magníficamente montado. Tiene una barra donde tapear y varias mesas para comer en plan más duro. También hay terracita. Se llena con facilidad.
La comida se fundamenta en productos ibéricos, derivados del pato, quesos, carnes de la zona y también pescados variados.
Pedimos una ensalada de endibias con salmón y roquefort bastante buena, unas habitas fritas con foie y jamón ibérico que estaban deliciosas, dos merluzas a la plancha (muy frescas) y un entrecot de ternera que nos pareció que estaba un poco tieso.
De postre, un sorbete de limón (porque no quedaba espuma de arroz con leche), un morito de chocolate y un cilindro de chocolate con espuma de limón (porque no quedaba la pirámide de chocolate rellena de mousse de naranja).
El sorbete no lo probé. El cilindro de chocolate con espuma de limón no estaba para tirar cohetes y el morito (una magdalena con chocolate fundido por dentro, según el camarero) se quedó en magdalena porque estaba pasada de horno y apenas apareció el chocolate fundido.
Para beber un Venta Mazarrón 2006 D.O. Tierras del vino de Zamora porque tampoco quedaba Juan Gil D.O. Jumilla.
El servicio fue lentísimo y la comida me dejó bastante desilusionado. Además, la cuenta subió a casi 45 euros por barba.
La carta de vino es muy amplia y variada pero también peca de cara. No es de extrañar que los vinos medios multipliquen su precio por dos (e incluso un poco más) pero es absurdo poner una botella de Pingus 2007 D.O. Ribera del Duero a 1200 Euros. Si alguien siente el deseo irrefrenable de pedir ese vino, que no sea tonto y que se vaya a El Capricho de Raquel y se lo podrá beber (exactamente el mismo vino de la misma añada) por 675 Euros. Y con el dinero que le sobra, se puede pagar el transporte, el alojamiento y la comida de un par de días.
No creo que me vuelvan a ver por este restaurante.
Aquí se abre el debate de si probar algo nuevo o repetir en un sitio con garantías. Ya me contaréis.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El Deseo. Granada.


Aunque Granada incita a ir de bar en bar tomando tapas, tampoco es mal plan sentarse a comer tranquilamente en un restaurante.
Después de instalarnos en los apartamentos, nos fuimos a la cercana Plaza de la Romanilla donde se encuentra el restaurante El Deseo.
El restaurante está decorado de una forma bastante moderna y se divide en cuatro partes: la cocina (totalmente a la vista), la terraza en la misma plaza, la barra de entrada con unas pocas mesas y el comedor interior con zona de fumadores y no fumadores (bastante mal separada si se deja abierta la puerta que separa estos dos ambientes).
La comida que se puede degustar en este restaurante se basa en el encuentro de las cocinas italiana y granadina. Lo cierto es que en la carta se encuentran platos típicos italianos como la tagliata, el saltimboca, las pizzas o el carpaccio pero con un toque granadino en algunos de ellos.

La carta de vinos tiene una cantidad respetable de referencias tanto españolas como italianas. Además, cada vino viene descrito con un adjetivo que, con más o menos fortuna, define el carácter del mismo. Curiosa carta de vinos. Los precios no son caros. Por menos de 20 Euros se pueden degustar varios vinos muy buenos.
Para comer pedimos el "Deliro de tomate" (magnífico), la "templada de pulpo y patata" (estupenda), los "Huevos rotos con trufa y jamón ibérico" (muy ricos), el Cartuchito andaluz (simpático cartucho de papel con calamar muy tierno y verduritas fritas en tempura), el "Saltimboca de cordero" (muy sabroso y tierno con mucho gusto a romero) y una "Pizza a lo pobre" (riquísima con patata y salchicha). Las raciones son generosas.
Para beber, Beryna 2007 D.O. Alicante para hacer patria en copas Schott.

Luego pedimos tres postres muy buenos y abundantes donde destacó por su originalidad la morcilla de chocolate que regamos con un Pedro Ximénez cortesía de la casa.
Con las infusiones, cervezas de rigor y demás no llegó a 33 euros por cabeza. Espectacular.
Al día siguiente, por la noche, volvimos a cenar en la barra pero esta vez sin los niños que se quedaron en el apartamento con los abuelos.
Pedimos tres vinos (hay unos diez vinos por copas) que fueron acompañados por tres tapas (cartuchito de patatas con mahonesa, ensalada de pasta y platito de parmesano con mortadela y reducción de vinagre de Módena) y luego nos lanzamos con tres vinos más para acompañar uno de los mejores carpaccios de ternera que he probado y un espectacular tartar de atún con vino tinto. Maravilloso. Todo por 25 euros por cabeza. Un lujazo.
Si os pasáis por El Deseo, fijaros en las camareras (son mayoría) y en los camareros. Todos muy agraciados físicamente. ¿Casualidad?
Muy recomendable.


Apartamentos Las Nieves. Granada.


Desde hace ya algún tiempo, cuando salimos a visitar alguna ciudad, sobre todo para largas estancias, optamos por alojarnos en apartamentos en vez de en hoteles ya que realizar todas las comidas en bares o restaurantes puede llegar a ser bastante cargante (en kilos, también).
Además, suelen ser más cómodos a la hora de viajar con niños. Pueden estar durmiendo a horas razonables mientras en el salón te marcas un homenaje a precios de andar por casa.
Este fin de semana pasado nos fuimos a Granada y, aunque fue una visita de sólo dos días, nos alojamos en unos apartamentos.
Los apartamentos en cuestión se llaman Apartamentos turísticos Las Nieves. Se encuentran en una calle peatonal de la zona comercial del centro de Granada a menos de cinco minutos de la Catedral y de la Plaza Nueva. Vamos, que la situación es difícilmente mejorable.
A unos doscientos metros se encuentra un hotel de los mismos propietarios que también se llama Las Nieves.
En el edificio podemos encontrar ocho apartamentos para dos, tres o cuatro personas. Los apartamentos están muy bien. Son amplios, están limpios y equipados perfectamente (cocina completa, aire acondicionado, calefacción, cabinas de hidromasaje en algunas habitaciones...).
La decoración es moderna y en ellos no falta de nada.
Tienen aparcamiento subterráneo (15 euros/noche) al que se accede mediante un ascensor para vehículos.
Al hacer la reserva nos avisaron de que cuando estuviéramos a punto de llegar (se accede muy rápidamente desde la autovía) llamáramos al hotel para que se acercara alguien con el fin de poder acceder al ascensor. La entrada es un poco complicada pero con paciencia y sin ponerse nervioso se introduce el coche en el ascensor sin muchos problemas. Además, la persona que vino a ayudarnos a entrar al ascensor y a conducirnos a nuestro apartamento fue en todo momento encantadora.
Los precios están en la línea (e incluso más baratos) de un hotel de cuatro estrellas del centro de Granada.
Repetiremos cuando volvamos a Granada. Muy recomendables.

martes, 31 de agosto de 2010

Harina. Madrid.


Hace tiempo que en Madrid están surgiendo diversos establecimientos dedicados al pan de calidad (e incluso de lujo). Son locales donde se elaboran muchas variedades de tan fundamental alimento con técnicas tradicionales tales como el uso de masa madre.
Uno de estos lugares es Harina. Se encuentra en lugar inmejorable junto al Retiro. Exactamente frente a la Puerta de Alcalá (Plaza de la Independencia).
En este local de decoración moderna donde el blanco es el color por excelencia, se puede comprar una gran cantidad de panes excepcionales y una bollería exquisita.
También sirven muy buen café, zumos naturales, magnífica bollería, tartas, sandwiches y ensaladas variadas para comer de forma rápida.
Los precios van acorde con la calidad de los productos que allí se sirven y la ubicación del propio local. No es un sitio barato pero tampoco es especialmente caro.
Os recomiendo este caprichito antes de dar una vuelta por el Retiro.

Miyama y Mayte Martín. Madrid.


Maravillosa noche la que vivimos el pasado día 20 de agosto en Madrid. Después de la suspensión del concierto que Paco de Lucía tenía que dar en Alicante el día 21 de agosto, encontramos una perfecta alternativa en los Jardines de Sabatini del Palacio Real de Madrid con Mayte Martín y su disco "Al cantar a Manuel" de poemas del malagueño Manuel Alcántara. Una delicia.
Teníamos poco más de una hora para cenar algo y decidimos ser infieles a nuestro querido restaurante japonés Naomi. La infidelidad se consumó en otro japonés al que hacía tiempo que no íbamos a cenar y que por cercanía al escenario del concierto nos venía mucho mejor.
El japonés en en cuestión se hace llamar Miyama. Muy céntrico, junto a Gran Vía (hay otro en la Castellana).
Entramos a las ocho y media en punto y nos dijeron que todas las mesas estaban reservadas esa noche pero que podíamos pasar al sushi bar (que era precisamente lo que nosotros queríamos).
Este restaurante tiene bien poco que ver con el ya citado Naomi (del que somos fervientes seguidores). La decoración es mucho más moderna y acorde con la imagen (no sé si equivocada) de lo que creemos que debe ser un restaurante japonés.
No es muy grande (unas diez o doce mesas) y una barra donde además de comer puedes ver como los cocineros preparan todos los platos. Un auténtico espectáculo ver cómo manejan los cuchillos.
Para lo ocasión pedimos un tartar de salmón, cuatro piezas por cabeza de niguiri de salmón, dos de ventresca de atún (toro, en japonés), dos de langostino, y dos de lubina. Para beber, una Asahi y una Kirin para cada uno.
Tanto el tartar como los niguiris, extraordinarios. Fantásticos.
Al final, el tartar, las 20 piezas de niguiri y las cuatro cervezas por unos 75 Euros.
No es barato pero si te gusta este tipo de comida, merece la pena el homenaje.
Muy recomendable la visita para los amantes de la comida japonesa tanto en su versión clásica como en su versión moderna y fusionada con la cocina española. Echadle un vistazo a la carta y encontraréis platos muy curiosos.