martes, 31 de agosto de 2010

Harina. Madrid.


Hace tiempo que en Madrid están surgiendo diversos establecimientos dedicados al pan de calidad (e incluso de lujo). Son locales donde se elaboran muchas variedades de tan fundamental alimento con técnicas tradicionales tales como el uso de masa madre.
Uno de estos lugares es Harina. Se encuentra en lugar inmejorable junto al Retiro. Exactamente frente a la Puerta de Alcalá (Plaza de la Independencia).
En este local de decoración moderna donde el blanco es el color por excelencia, se puede comprar una gran cantidad de panes excepcionales y una bollería exquisita.
También sirven muy buen café, zumos naturales, magnífica bollería, tartas, sandwiches y ensaladas variadas para comer de forma rápida.
Los precios van acorde con la calidad de los productos que allí se sirven y la ubicación del propio local. No es un sitio barato pero tampoco es especialmente caro.
Os recomiendo este caprichito antes de dar una vuelta por el Retiro.

Miyama y Mayte Martín. Madrid.


Maravillosa noche la que vivimos el pasado día 20 de agosto en Madrid. Después de la suspensión del concierto que Paco de Lucía tenía que dar en Alicante el día 21 de agosto, encontramos una perfecta alternativa en los Jardines de Sabatini del Palacio Real de Madrid con Mayte Martín y su disco "Al cantar a Manuel" de poemas del malagueño Manuel Alcántara. Una delicia.
Teníamos poco más de una hora para cenar algo y decidimos ser infieles a nuestro querido restaurante japonés Naomi. La infidelidad se consumó en otro japonés al que hacía tiempo que no íbamos a cenar y que por cercanía al escenario del concierto nos venía mucho mejor.
El japonés en en cuestión se hace llamar Miyama. Muy céntrico, junto a Gran Vía (hay otro en la Castellana).
Entramos a las ocho y media en punto y nos dijeron que todas las mesas estaban reservadas esa noche pero que podíamos pasar al sushi bar (que era precisamente lo que nosotros queríamos).
Este restaurante tiene bien poco que ver con el ya citado Naomi (del que somos fervientes seguidores). La decoración es mucho más moderna y acorde con la imagen (no sé si equivocada) de lo que creemos que debe ser un restaurante japonés.
No es muy grande (unas diez o doce mesas) y una barra donde además de comer puedes ver como los cocineros preparan todos los platos. Un auténtico espectáculo ver cómo manejan los cuchillos.
Para lo ocasión pedimos un tartar de salmón, cuatro piezas por cabeza de niguiri de salmón, dos de ventresca de atún (toro, en japonés), dos de langostino, y dos de lubina. Para beber, una Asahi y una Kirin para cada uno.
Tanto el tartar como los niguiris, extraordinarios. Fantásticos.
Al final, el tartar, las 20 piezas de niguiri y las cuatro cervezas por unos 75 Euros.
No es barato pero si te gusta este tipo de comida, merece la pena el homenaje.
Muy recomendable la visita para los amantes de la comida japonesa tanto en su versión clásica como en su versión moderna y fusionada con la cocina española. Echadle un vistazo a la carta y encontraréis platos muy curiosos.


lunes, 9 de agosto de 2010

Nueva visita a El Capricho de Raquel.



El viernes pasado volvimos a El Capricho de Raquel con la intención de darnos un homenaje.
Para ello pedimos un tomate trinchado con anchoas Lolín, un pulpo a la gallega, un foie con mermelada y de platos individuales, dos ternascos asados al estilo de Aragón, un solomillo de ternera y una lubina a la espalda.
El tomate y las anchoas, muy ricos. El pulpo, en su punto y extraordinario de sabor. El foie, finísimo.
En cuanto a los platos, los ternascos estaban perfectamente asados. La carne se desprendía del hueso con facilidad y estaba muy jugosa. El solomillo de ternera, en su punto justo, era mantequilla pura y la lubina estaba fresquísima y sabrosa.
Todo esto lo regamos con las cervecitas de rigor, una botella de Casa Balaguer 2006 D.O. Alicante (15 Euros) y un Casa Castillo Monastrell 2007 D.O. Jumilla (13 Euros).
De postre compartimos un brownie con chocolate caliente, una tarta de dos chocolates y un arroz con leche. Los postres los degustamos, por sugerencia de Sergio, con un vino dulce maravilloso que no había probado nunca: Pago de Cirsus moscatel 2006 vendimia tardía D.O Navarra (20 Euros, en tienda 18,50).
Si tenéis la ocasión de probarlo comprobaréis como tiene un gran parecido con el Tokaji húngaro, sobre todo en ese punto ácido del final que recuerda a la piel de la naranja. Final larguísimo. Buenísimo.
Para la traca final, un vodka con tónica de Stolichnaya Elit y un gin-tonic de G'Vine Floraison.
Todo este homenaje con estos maravillosos vinos por 46 Euros por cabeza. Irresistible.

La Terrazza Italiana. Arenales del Sol. Elche.


Han abierto, supongo que sólo para la época estival, en los Arenales del Sol un restaurante italiano que visitamosmos la semana pasada.
Se encuentra frente al antiguo hotel y está regentado por italianos. En este restaurante se pueden probar multitud de pastas, risottos, pizzas, carnes y pescados.
Nosotros nos decantamos por un carppaccio de salmón, un risotto de setas y una pizza para cada uno.
En el carpaccio de salmón hubo división de opiniones. Mientras a las mujeres les gustó mucho, a los hombres nos pareció excesivo el limón con el que el pescado estaba marinado.
También compartimos un risotto de setas que nos pareció buenísimo a todos. Finalmente, pedimos una pizza cada uno que también acabamos compartiendo.
Las pizzas no son grandes pero son finas y están francament buenas.
Para beber, nos llevamos la sorpresa de que los vinos que tienen son todos italianos. Pedimos un Chianti (Colli Senesi, 21 Euros) que no acabó de matarnos y un vino de Sicilia (Piccini, 16 Euros) que nos gustó bastante más.
De postre, un tiramisú auténtico muy bueno.
Al final salimos por unos 30 Euros por persona (incluyendo pizza para los niños). Muy recomendable.

miércoles, 28 de julio de 2010

Blue Ribbon.


Os traigo una ginebra que compramos en una tienda de delicatessen que hay a la salida de Zahara de los Atunes (dirección Atlanterra).
El nombre de la tienda no lo recuerdo (La "no sé qué"). El de la ginebra es Blue Ribbon.
Es francesa y su etiqueta destaca los aromas a tomillo, enebro y pimienta de Jamaica.
Nos decidimos a comprar ésta porque la otra que había en la tienda (London Dry Gin) ya la habíamos probado. Y es que en esta casa somos mucho de probar.
Menos mal que elegimos la Blue Ribbon. Qué maravilla de ginebra! Es aromática pero sin empalagar y sabe exactamente como huele. Se reconoce sólo con olerla. Es suave y perdura en la boca durante muchísimo tiempo.
Os la recomiendo. Debe rondar los 25 Euros, o menos, porque en Zahara nos costó 29.

El Capricho de Raquel. Urbanova. Alicante.

El viernes por la noche, camino de Arenales, Gloria vio el cartel de "El Capricho de Raquel" y eso nos hizo recordar que teníamos pendiente una visita a este restaurante.
Se encuentra en Urbanova, muy cerquita de Alicante.
El local no da exactamente al paseo. Se accede desde él pero está mirando hacia atrás. De todas formas, está a 20 segundos de la playa.
La decoración es moderna, tiene mucha luz y es muy agradable. Tiene mesas en el exterior, bajo un toldo, y también en el interior. Nosotros elegimos sentarnos dentro por el tema del aire acondicionado.
En El Capricho de Raquel se elabora una cocina de mercado típica de la zona: calamar de potera, sardina, boquerón, sepia, quisquilla, gamba roja, lubina... También hay carnes (y muy recomendables).
Pedimos un tomate trinchado con anchoas Lolín (buenísimos los tomates y espectaculares las anchoas), una sepia a la plancha (fresquísima), lubina a la espalda y entrecot de ternera.
La lubina en su punto. Magnífica.
El entrecot, como a mí me gusta: muy poco hecho. Hacía tiempo que no me servían la carne al punto que la suelo pedir. Sabrosísimo y muy tierno.


El servicio, tanto de la comida como de la bebida, impecable. Muy agradable.
Para beber decidimos (siguiendo con nuestra cruzada a favor de los vinos blancos) pedir un cava y nos dejamos aconsejar por Sergio (el sumiller que conduce perfectamente una bodega de infarto). Al final elegimos un Privat Opus Evolutium D.O. Cava. Excelente elección. Buenísimo. Probablemente, el mejor cava que hayamos probado hasta la fecha. Equilibrado, persistente. Maravilloso. Botella preciosa.


La bodega que tiene Sergio en su restaurante es impresionante. Es una pequeña habitación de cristal donde tiene todas las botellas a una temperatura perfecta. Sólo tienes que levantarte, entrar a la bodega, elegir el vino (todas las botellas llevan marcadas el precio) y sentarse a degustar. Y si lo prefieres, déjate llevar. Le comentas tus preferencias al sumiller, el presupuesto y a gozar .
En "El Capricho de Raquel", los amantes del vino van a disfrutar muchísimo ya que los precios son los más ajustados que haya visto jamás en un restaurante.
Para que os hagáis un idea, aquí os dejo los precios de algunos vinos para que los comparéis con lo que os cuestan en vuestra tienda habitual: Beryna, 12 euros (entre 8 y 11 en tienda); Casa Balaguer, 15 euros (entre 11 y 14); Clío, 30 Euros (entre 29 y 37); Privat Opus Evolutium, 25 euros (entre 21 y 23). Increíble. Y con copas Spiegelau.
De postre pedimos una cuajada casera y un brownie con chocolate caliente. Los regamos con un Oporto cortesía de la casa. Maldición! Me parece que voy a empezar a pegarle al Oporto.
Como fin de fiesta, un vodka con tónica (vod-tonic, si se me permite el palabro) preparado magistralmente con vodka Ciroc, una mezcla de tónicas (Fentiman's y Schweppes) y frutas escarchadas. ¡Madre mía, qué cosa más rica!


Todo por unos 50 Euros por barba.
Muy recomendable. Loquito estoy por volver.



viernes, 23 de julio de 2010

Hotel Alcadima. Lanjarón. Granada.


De vuelta a Alicante hicimos una parada, más o menos a medio camino. Nos habían hablado muy bien de un hotel que se llama Alcadima. Es un hotel rural de 3 estrellas que se encuentra en el casco urbano del pueblo y que al mismo tiempo tiene un restaurante tanto para huéspedes como para la gente que no está alojada en el hotel. Tiene aparcamiento cubierto (10 Euros día) y spa.
Nosotros nos metimos en una habitación familiar. Es una especie de apartamento con dos habitaciones, un mini salón donde está la tele, una nevera pequeñita, un calentador de agua para hacer algún café o infusión y un pequeño baño con su plato de ducha con mampara. También tiene una pequeña terraza que da a la piscina con una mesa, dos sillas y un tendedero.
La habitación no es para tirar cohetes. Los muebles (provenzales) y la decoración están un poco desfasados pero está limpio y se puede estar en ella sin ningún tipo de problema. Lo que realmente es una pasada de este lugar es el jardín que bordea la piscina. Está lleno de árboles y plantas y por donde andes, siempre oirás el ruido de alguna fuentecilla, alberca o acequia.
Tiene un montón de deliciosos rincones con sillas y mesas donde sentarse a leer o tomarse una copa mientras oyes el ruidillo del agua.
El restaurante, en verano, tiene mesas en el jardín bajo una pérgola de madera. La comida es muy buena y a unos precios muy razonables. Las raciones son abundantes y están bien elaboradas.
En los dos días que estuvimos pedimos: croquetas caseras (muy sabrosas), escalope de pollo para los niños, rollitos de lechuga con queso, anchoas y vinagreta de miel de Lanjarón (muy buen plato), berenjena con queso de cabra al horno (buenísimo también), jarrete de cordero confitado con tomillo (se deshacia con el tenedor) y boletus salteados con foie. De postres, crema de almendras, flan y tiramisú casero muy rico.
En cuanto a vinos, tienen unas 30 referencias de vinos de la zona y de las principales denominaciones de origen españolas. Los sirven en buenas copas y a su temperatura adecuada.
Muy recomendable.