miércoles, 28 de julio de 2010

Blue Ribbon.


Os traigo una ginebra que compramos en una tienda de delicatessen que hay a la salida de Zahara de los Atunes (dirección Atlanterra).
El nombre de la tienda no lo recuerdo (La "no sé qué"). El de la ginebra es Blue Ribbon.
Es francesa y su etiqueta destaca los aromas a tomillo, enebro y pimienta de Jamaica.
Nos decidimos a comprar ésta porque la otra que había en la tienda (London Dry Gin) ya la habíamos probado. Y es que en esta casa somos mucho de probar.
Menos mal que elegimos la Blue Ribbon. Qué maravilla de ginebra! Es aromática pero sin empalagar y sabe exactamente como huele. Se reconoce sólo con olerla. Es suave y perdura en la boca durante muchísimo tiempo.
Os la recomiendo. Debe rondar los 25 Euros, o menos, porque en Zahara nos costó 29.

El Capricho de Raquel. Urbanova. Alicante.

El viernes por la noche, camino de Arenales, Gloria vio el cartel de "El Capricho de Raquel" y eso nos hizo recordar que teníamos pendiente una visita a este restaurante.
Se encuentra en Urbanova, muy cerquita de Alicante.
El local no da exactamente al paseo. Se accede desde él pero está mirando hacia atrás. De todas formas, está a 20 segundos de la playa.
La decoración es moderna, tiene mucha luz y es muy agradable. Tiene mesas en el exterior, bajo un toldo, y también en el interior. Nosotros elegimos sentarnos dentro por el tema del aire acondicionado.
En El Capricho de Raquel se elabora una cocina de mercado típica de la zona: calamar de potera, sardina, boquerón, sepia, quisquilla, gamba roja, lubina... También hay carnes (y muy recomendables).
Pedimos un tomate trinchado con anchoas Lolín (buenísimos los tomates y espectaculares las anchoas), una sepia a la plancha (fresquísima), lubina a la espalda y entrecot de ternera.
La lubina en su punto. Magnífica.
El entrecot, como a mí me gusta: muy poco hecho. Hacía tiempo que no me servían la carne al punto que la suelo pedir. Sabrosísimo y muy tierno.


El servicio, tanto de la comida como de la bebida, impecable. Muy agradable.
Para beber decidimos (siguiendo con nuestra cruzada a favor de los vinos blancos) pedir un cava y nos dejamos aconsejar por Sergio (el sumiller que conduce perfectamente una bodega de infarto). Al final elegimos un Privat Opus Evolutium D.O. Cava. Excelente elección. Buenísimo. Probablemente, el mejor cava que hayamos probado hasta la fecha. Equilibrado, persistente. Maravilloso. Botella preciosa.


La bodega que tiene Sergio en su restaurante es impresionante. Es una pequeña habitación de cristal donde tiene todas las botellas a una temperatura perfecta. Sólo tienes que levantarte, entrar a la bodega, elegir el vino (todas las botellas llevan marcadas el precio) y sentarse a degustar. Y si lo prefieres, déjate llevar. Le comentas tus preferencias al sumiller, el presupuesto y a gozar .
En "El Capricho de Raquel", los amantes del vino van a disfrutar muchísimo ya que los precios son los más ajustados que haya visto jamás en un restaurante.
Para que os hagáis un idea, aquí os dejo los precios de algunos vinos para que los comparéis con lo que os cuestan en vuestra tienda habitual: Beryna, 12 euros (entre 8 y 11 en tienda); Casa Balaguer, 15 euros (entre 11 y 14); Clío, 30 Euros (entre 29 y 37); Privat Opus Evolutium, 25 euros (entre 21 y 23). Increíble. Y con copas Spiegelau.
De postre pedimos una cuajada casera y un brownie con chocolate caliente. Los regamos con un Oporto cortesía de la casa. Maldición! Me parece que voy a empezar a pegarle al Oporto.
Como fin de fiesta, un vodka con tónica (vod-tonic, si se me permite el palabro) preparado magistralmente con vodka Ciroc, una mezcla de tónicas (Fentiman's y Schweppes) y frutas escarchadas. ¡Madre mía, qué cosa más rica!


Todo por unos 50 Euros por barba.
Muy recomendable. Loquito estoy por volver.



viernes, 23 de julio de 2010

Hotel Alcadima. Lanjarón. Granada.


De vuelta a Alicante hicimos una parada, más o menos a medio camino. Nos habían hablado muy bien de un hotel que se llama Alcadima. Es un hotel rural de 3 estrellas que se encuentra en el casco urbano del pueblo y que al mismo tiempo tiene un restaurante tanto para huéspedes como para la gente que no está alojada en el hotel. Tiene aparcamiento cubierto (10 Euros día) y spa.
Nosotros nos metimos en una habitación familiar. Es una especie de apartamento con dos habitaciones, un mini salón donde está la tele, una nevera pequeñita, un calentador de agua para hacer algún café o infusión y un pequeño baño con su plato de ducha con mampara. También tiene una pequeña terraza que da a la piscina con una mesa, dos sillas y un tendedero.
La habitación no es para tirar cohetes. Los muebles (provenzales) y la decoración están un poco desfasados pero está limpio y se puede estar en ella sin ningún tipo de problema. Lo que realmente es una pasada de este lugar es el jardín que bordea la piscina. Está lleno de árboles y plantas y por donde andes, siempre oirás el ruido de alguna fuentecilla, alberca o acequia.
Tiene un montón de deliciosos rincones con sillas y mesas donde sentarse a leer o tomarse una copa mientras oyes el ruidillo del agua.
El restaurante, en verano, tiene mesas en el jardín bajo una pérgola de madera. La comida es muy buena y a unos precios muy razonables. Las raciones son abundantes y están bien elaboradas.
En los dos días que estuvimos pedimos: croquetas caseras (muy sabrosas), escalope de pollo para los niños, rollitos de lechuga con queso, anchoas y vinagreta de miel de Lanjarón (muy buen plato), berenjena con queso de cabra al horno (buenísimo también), jarrete de cordero confitado con tomillo (se deshacia con el tenedor) y boletus salteados con foie. De postres, crema de almendras, flan y tiramisú casero muy rico.
En cuanto a vinos, tienen unas 30 referencias de vinos de la zona y de las principales denominaciones de origen españolas. Los sirven en buenas copas y a su temperatura adecuada.
Muy recomendable.

La Jábega. Zahara de los Atunes.


La Jábega es un arte de pesca y de ahí pilla el nombre este restaurante. Se encuentra en la Calle Tomillo (a las espaldas del Hotel Gran Sol) aunque también tiene acceso desde la playa.
Es un sitio que ya conocíamos de años pasados y que nos gusta porque además de los típicos platos que se pueden tomar en casi todos los bares de Zahara, siempre tienen algún plato novedoso que desentona un poco con lo que suele ser habitual.
Esta vez pedimos calamares fritos (buenísimos y abundantísimos), tortillitas de camarones, leguados fritos para los niños (fresquísimos), berenjenas con atún y salmorejo y, para acabar, atún confitado sobre piriñaca de Cádiz y ajoblanco (plato no caliente, muy bueno).
Para beber, otra vez Enate 234 Chardonnay D.O. Somontano(por 13 ó 14 Euros, buenísimo).
De postre, preguntar por los caseros. Recomiendo el flan de leche condensada.
Todo este festival con las cervecitas de rigor, no llegó a los 90 Euros. Y de paso, cambias un poco de platos.
Muy recomendable.

Antonio. Zahara de los Atunes.

Antonio es el restaurante mejor puesto de toda la localidad y lo notaréis tanto en el servicio como en el precio.
El restaurante se encuentra en el hotel del mismo nombre (justo nada más acabar el pueblo dirección a Atlanterra, junto al cuartel de la Guardia Civil). Hay dos hoteles Antonio: el de 4 estrellas y el de 2. El restaurante se encuentra en los bajos del de 2 estrellas.
Cuando entras, te das cuenta que el local está muy bien puesto y puedes ver la típica vitrina de fotos del dueño con los famosos que allí han ido a comer.
Para comer pedimos un salmorejo (que era más bien un gazpacho espeso y cargadito en exceso de vinagre), un entrecot con patatas para los niños (buenísimo), un tartar de atún (muy rico aunque yo le habría dado algo más de sabor), una ventresca de atún (alucinante) y un trozo de rodaballo salvaje (no menos alucinante). Los pescados eran fresquísimos aunque nos pareció que ambos estaban algo pasados de punto. Para beber, Gran Viña Sol D.O. Penedés ya que no les quedaba Pirineos D.O. Somontano.
De postre, coulant de chocolate con helado de vainilla (bastante rico), sorberte de limón y helado Häagen Dazs. Como vino de postre una copita de San Emilio PX D.O. Jerez.
La comida y el sitio están muy bien pero la comida se disparó a los 135 Euros. Me parece un sitio caro. En Zahara se puede comer igual de bien o mejor por mucho menos dinero si no te importa beber en copas que no sean Schott y que las servilletas sean de papel. Si pagas ese dinero es para que el salmorejo sepa a salmorejo, y los puntos de los pescados sean perfectos.
Otra cosa a destacar es que el restaurante es, al mismo tiempo, comedor del hotel y se da la paradoja de que en la mesa de al lado se te puede sentar la gente a comer en bikini (literalmente) o en bañador recien salidos de la piscina.
Me parece que habría que cuidar más estos detalles.
Difícilmente volveremos.

Alsocaire. Zahara de los Atunes.


Para ser estrictos, este restaurante está en Atlanterra, a unos dos kilómetros de Zahara de los Atunes. Justo cuando llegas a los bloques de apartamentos, junto a una Pizzería que se llama Mamma Mía.
Es uno de los restaurantes que teníamos debajo de casa y donde bajamos a ver la semifinal con Alemania y la final con Holanda.
En este sitio hemos comido unas tres veces y he de decir que con gran fortuna ya que todo lo que hemos comido estaba excelente: las tortillitas de camarones (yo creo que son de las congeladas pero están muy buenas), la fritura variada, el cazón en adobo, la presa ibérica, el morrillo de atún (aquí es donde cuesta 15,50), el salmorejo y la brocheta de cerdo ibérico (muy buena de sabor aunque no muy jugosa). La guarnición suelen ser unas patatas al horno impresionantes.
Es un sitio donde se come todo lo que se puede comer en casi todos los bares de Zahara y a precios algo más baratos.

El vino blanco en verano.


Con los calores del verano, parece indiscutible que el vino tinto apetece menos y la cerveza se convierte en la reina indiscutible.
Os propongo que abráis vuestras mentes y os lancéis como locos a beber vino blanco. Está claro que hay platos que piden a gritos un vino tinto. En ese caso, seguid con vuestro vino tinto. Me refiero a esos platos que pedís con vino tinto sólo por el hecho de que (pensáis que) no os gusta el vino blanco. Estoy hablando de pescados y arroces, fundamentalmente.
Yo he sido de los que el vino blanco no lo pedía ni muerto. De los que decía que el mejor blanco es un tinto.
Pero a base de probar, he descubierto que el vino blanco es una excelente opción para acompañar las comidas veraniegas y no tan veraniegas.
En verano, el vino blanco tiene numerosas ventajas con respecto a la cerveza y al vino tinto especialmente.
Respecto a la cerveza, hincha menos. Respecto al vino tinto, refresca más, suele ser más barato, normalmente acompaña mejor los platos típicos del verano y casi siempre te lo sirven a temperatura adecuada. Pienso que sólo esta última razón es definitiva.
Un vino blanco siempre te lo sirven directo de la nevera y con su cubito con agua y hielo (y si no, lo pides). A nadie en su sano juicio se le ocurriría aparecer con una botella de vino blanco del tiempo a menos que quiera ser agredido con la misma.
Lo de la botella de tinto del tiempo, seguro que os ha ocurrido más de una vez. Además, cuando la suelen traer, ya es tarde para enfriarlo en cubitera ya que van a pasar, en el mejor de los casos, unos quince minutos hasta que pille la temperatura adecuada.
Entonces tienes dos opciones: aguantar con el plato delante de tu cara hasta que el vino esté a su temperatura óptima (con lo cual comerás el plato helado) o tomarte las dos primeras copas ardiendo (con la pérdida de placer, por no decir sufrimiento, que eso conlleva) hasta que la tercera copa ya esté a punto. Justo cuando ya no te queda comida en el plato.
Entre los vinos blancos también quiero incluir, por supuesto, a los cavas. Que los hay, y muy buenos. E incluso algunos rosados.
Aquí os enumero algunos de los blancos que hemos probado este verano y que son muy, muy recomendables: Damana verdejo D.O. Rueda, Paso a paso verdejo D.O. La Mancha, Enate 234 Chardonnay D.O. Somontano, Viña Sol D.O. Penedés, Gran Viña Sol D.O. Penedés, Valtea D.O. Rias Baixas, Gramona Imperial D.O. Cava, Brut Barroco Freixenet D.O. Cava, Avanthia Godello, D.O. Valdeorras, Finca La Colina Verdejo Cien x Cien D.O. Rueda y alguno más que se me escapa. Mis favoritos son (por este orden) el Avanthia, el Finca La Colina y el Gramona Imperial. Sólo el Avanthia y el Gramona llegan a 15 Euros. El resto, ninguno llega a 10.