domingo, 18 de octubre de 2009

Sábado familiar

Hoy ha sido un típico sábado en familia. Por la mañana, después de un paseíto en Brompton y una carrerita por la playa, hemos ido al mercado de Carolinas a ver qué se cocía. Íbamos con intención de comprar para hacer algo de pasta con marisco pero después de comprobar el género, nos hemos decidido por una espectacular dorada salvaje de casi kilo y medio.
Éste es el típico plato que no admite excusas de ningún tipo. Nadie te puede decir que no sabe cómo cocinarlo. Pocos platos requieren menos conocimientos culinarios. Sólo hay que decirle al pescadero que te abra la dorada por la mitad.
A continuación se cortan cuatro o cinco dientes de ajo sin pelar por la mitad y se colocan sobre la bandeja del horno, previamente impregnada de aceite. Luego colocamos la dorada abierta con la piel hacia abajo durante unos 10 minutos en el horno (precalentado a 250 grados y con el grill encendido) y se acabó el proceso. Importantísimo, no excederse en el tiempo de cocción pues resecaremos el pescado. Éste es la única precaución a tener.
Ahora, simplemente, limpiamos la dorada de espinas y le echamos un chorrito de aceite de oliva y un poquito de sal (Maldon, si puede ser) y a gozar.
Para acompañar a este manjar, probablemente el mejor vino blanco que he probado hasta la fecha. Se trata de un Avanthia 2008 de la D.O Valdeorras. Un vino de la variedad Godello realmente espectacular. Me lo recomendó Jose, de Bardisa, y tengo que decir que es maravilloso. Es muy suave pero al mismo tiempo, sabrosísimo, elegante. El precio, alrededor de los 16 Euros con el descuento que nos hacen en Bardisa por ser fieles clientes. No dudéis en probarlo si tenéis la ocasión.
Saludos.

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